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Axel Kaiser en La Estrella de Panamá | América Latina: los espacios perdidos de EE.UU. Publicado en La Estrella de Panamá, 27.04.2023

Axel Kaiser en La Estrella de Panamá | América Latina: los espacios perdidos de EE.UU.

imagen autor Autor: Axel Kaiser

Cuando Axel Kaiser habla, la gente escucha. No en vano se ha destacado como uno de los diez intelectuales más admirados de Chile y descrito como uno de los más influyentes de Hispanoamérica. En parte, este crédito se acompaña con el tiempo, que por lo general le da la razón cuando se atreve a describir el futuro en temas álgidos, que el común no hace.

Habla claro y sin miedo de lo que asevera, aunque con un margen de error comprensible.

En el marco de este escenario, y aprovechando su paso por Panamá como conferencista magistral en Cade, pasamos revista a varios países del continente. Iniciamos con Venezuela, al que enterró en una dictadura «similar a la cubana». Lo sustenta desde hace 20 años, y su teoría no ha variado con el tiempo. Kaiser también analizó la corriente de izquierda que domina desde Colombia al cono sur, y el rol que debe jugar Estados Unidos antes de que los chinos les coman el mandado en Latinoamérica.

Usted es una de las personas más influyentes, ¿qué ocurre cuando usted habla?

Muchas cosas. Mucha gente le encuentra sentido. Hace muchos años, cuando no había una mente tan abierta de parte de los chilenos, las dije y el tiempo me fue dando la razón. Hizo sentido de pronto todo este discurso, en número creciente, sobre todo en universidades y colegios.

¿Qué cosas decía?

Yo advertía en tiempos en que el discurso igualitario estaba tomando forma, que éramos muy desiguales y había que corregirlo, que era injusto y que el sistema económico era demasiado libre. Todo el mundo hablaba de eso, los intelectuales de derecha, empresarios, y los de izquierda. Era la única voz en nuestro país que enfrentaba y sostenía que si seguíamos avanzando por ese discurso igualitario, íbamos a destruir las instituciones que habían permitido la prosperidad en Chile. El discurso igualitario necesariamente pasa por incrementar el tamaño del Estado para, en teoría, corregir una sociedad porque es desigual.

¿Por eso llegó la izquierda a Chile?

Fue la centro izquierda y la centro derecha las que abrieron las puertas a la izquierda dura en Chile, incluyendo al presidente Sebastián Piñera.

¿Gabriel Boric va a corregir la desigualdad?

Él vino con la idea de hacer de Chile la tumba del neoliberalismo. Fue su expresión. No nos olvidemos que gobierna con el partido comunista, que es de izquierda extrema. Está alineado con Venezuela, a pesar de que últimamente ha tratado de mantener distancia, pero con el partido comunista lo que está haciendo es destruir todo lo que funciona, el sistema de pensiones, salud.

«Ocurre que América Latina –no tanto México por ser vecino de Estados Unidos y ser parte del acuerdo de libre comercio que tienen ahora– ha sido abandonada completamente como espacio geopolítico por Estados Unidos».

Supuestamente la izquierda promueve un discurso más igualitario...

Nosotros tenemos izquierdas revolucionarias carnívoras, agresivas en América Latina, no son socialdemocracias a la europea. Son revolucionarias, totalitarias y siguen la línea del marxismo clásico y lo que terminan en la igualdad es tipo Venezuela, donde el 90% de las personas vive en la pobreza, según diversas fuentes. No logran la igualdad, y si la logran es en la miseria, el hambre y con una casta que gobierna que goza de todos los privilegios.

¿Qué va a pasar con Venezuela?

Creo que Venezuela no tiene salida. Desde que fui a Venezuela lo digo. La dictadura venezolana y Nicolás Maduro van a continuar ahí.

¿Al estilo Cuba?

Sí.

¿No servirá el diálogo?

No, no veo absolutamente ninguna posibilidad porque es algo que vengo viendo hace 20 años.

Las negociaciones que se desarrollan, Colombia como mediador, entre Venezuela y Estados Unidos, ¿no llegarán a buen puerto?

No. Creo que a Nicolás Maduro no le interesa ni le conviene. Tendrían que darle a él y a todo su grupo garantías de que van a vivir en algún paraíso sin que nadie los toque, para que ellos estén dispuestos a abandonar el poder. Por el contrario, los van a procesar por crímenes de lesa humanidad y los van a meter a la cárcel. ¿Por qué habrían de hacer algo así?

Además, tienes otro problema en Venezuela, que es la desintegración del territorio por el control que distintos grupos del narcotráfico ejercen. No nos olvidemos que se trata de una narcodictadura.

Hay distintos señores feudales de la droga en diferentes regiones de Venezuela y en consecuencia es muy difícil controlar ese territorio. ¿Cómo lo harían incluso si Maduro se fuera? Es muy difícil deshacerse de todas las hebras de corrupción, del desastre institucional.

¿En qué va a quedar la oposición venezolana?

En lo mismo de siempre. Discutiendo y gritando. La oposición ha sido un desastre, se ha peleado, nunca ha llegado a unificarse.

Juan Guaidó se desinfló completamente. Es muy difícil una vez que uno tiene un grupo de criminales y de delincuentes como el que gobierna en Venezuela, pedirle por favor que se vaya. No hay como hacerlo. Ojalá me equivoque.

¿Nicolás Maduro permanecerá eternamente?

Sea Maduro o quien siga, porque lo podrían matar a él en una conspiración de palacio, pero yo creo que va a seguir en un sistema parecido hasta que lo saquen por la fuerza.

¿Entonces cuál es el futuro de ese país?

Es posible que se convierta en una Cuba con más libertad económica. Circula el dólar porque ahora ya no lo están persiguiendo. Se han dado cuenta de que es mejor eso a la alternativa en la que todo el mundo se estaba muriendo de hambre y comiendo de los basureros. Ahora la gente que no tiene acceso a dólares todavía se muere de hambre, y es mucha. Más de 7 millones se han ido de Venezuela, que es una catástrofe. En consecuencia, no veo mucho futuro desde el punto de vista político, pero si Maduro aplicara más tipo sistema chino, y empezaran a dar más espacio de libertad económica, podría haber un crecimiento económico.

China y la relación que tiene con algunos países de América en la que se ha creado una dependencia económica, ¿qué representa esto para Estados Unidos?

Claro, ocurre que América Latina –no tanto México por ser vecino de Estados Unidos y ser parte del acuerdo de libre comercio que tienen ahora– ha sido abandonada completamente como espacio geopolítico por Estados Unidos. Entonces, ese espacio lo va a llenar China. Nosotros en Chile ya exportamos el 50% de la producción a China. Lo mismo pasa en otros países. Pero además hacen algo que los estadounidenses no. Todas las empresas que invierten son del Estado chino, entonces no tienen problemas en corromper políticos; si es necesario lo hacen.

Los estándares de transparencia que se aplican a los occidentales, los chinos no los cumplen. Están viendo con mucho interés reservas estratégicas. En el caso de Chile, en cuanto al litio tenemos las reservas más grandes del mundo, y Boric acaba de nacionalizarlo, con eso espanta toda inversión privada que pueda venir de otras partes y queda abierta la cancha para jugar a los chinos que ya tienen asociaciones con algunas mineras no metálicas para explotar litio en Chile. Pero también se puede ver la intervención de China en Argentina. Esta es un área de interés en esta guerra fría número dos que se está dando entre occidente y China.

Uno oye anécdotas de gente que ha estado involucrada en algunas negociaciones con China y te das cuenta de que no tienen escrúpulos.

Ahí tenemos en riesgo los capitales corrosivos que son estas famosas inversiones multimillonarias que puede hacer el Estado chino, enormes en comparación con el poder económico de cualquier país latinoamericano, que termina por ir degradando las instituciones.

Se libra una guerra económica entre China y Estados Unidos con un componente geopolítico, ¿qué debe hacer Estados Unidos?

Estados Unidos debería estar más presente, como lo estuvo siempre. Tiene que volver porque quiera o no, esto es lo que llamaban el patio trasero, y no puede perder por razones de interés incluso militar. Son posiciones importantes en caso de un conflicto con China por Taiwán, o lo que sea, y por la presencia de materias primas que acá existen y que son muy relevantes. En última instancia porque el crimen organizado que tiene impacto en Estados Unidos se da en América Latina y la inmigración.

Es increíble que los estadounidenses hayan descuidado así América Latina. Si hubieran estado encima, lo de Hugo Chávez no habría ocurrido, porque lo habrían impedido. Fue por el gobierno de George W. Bush hijo, ellos nunca creyeron lo que muchos informes les advertían, de que iba a venir una dictadura. A veces es ineptitud. Bush no era un presidente muy inteligente. Pero después del atentado contra las torres gemelas, Estados Unidos se volcó a medio oriente y se olvidó de nosotros.

¿Cuál es su visión de Panamá? Uno de los países con peor distribución de la riqueza del mundo.

Lo primero que tenemos que definir es que la igualdad no es lo que importa y una sociedad igualitaria no necesariamente es la más justa. Una sociedad donde todos son iguales en la miseria no es más justa, que una en la que todos son desiguales en la riqueza.

La igualdad material nunca es un fin. El fin es la superación de la pobreza, aumentar los recursos y mejorar las oportunidades para todos. Lo que importa es que no falte lo necesario y que esté en lo mejor posible y en parte gracias a su esfuerzo.

Uno ve la historia de Panamá y la pobreza se ha reducido de forma importantísima. Ha logrado incorporar a millones de personas al progreso. Siempre que hay un sistema de libertad económica va a permitir dos cosas: una, que haya gente que se haga muy rica. Dos, que se forme una gran clase media.

La disminución de la pobreza fundamentalmente es por el crecimiento económico en las últimas décadas. Las organizaciones internacionales muestran un colapso de la pobreza y la desigualdad de hace 30 años a la fecha, gracias a las instituciones de libertad económica.

¿Cómo analiza el futuro de Panamá? ¿Qué tanto interviene en esto la corrupción o un gobierno malo o bueno?

Los gobiernos pueden hacer mucho daño cuando tienen malas políticas públicas o cuando destruyen los incentivos para la inversión. Cuando esto ocurre no se crean empleos, no se genera riqueza y las recaudaciones son cero. Ahí es cuando se asemeja a algo más parecido a Haití.

Los gobiernos son muy importantes, hay instituciones cuando uno tiene un estado de derecho que pueden frenar ciertos zarpazos sobre la libertad individual y económica, pero eso también se puede ir derribando con el tiempo. Así que hay que ir con mucho cuidado con la tendencia, porque finalmente el mismo parlamento de 10 años puede terminar destrozando los fundamentos de una prosperidad económica que es la única forma de tener prosperidad con libertad económica.

Los países que nos encantan, como Suiza, Australia, están todos con mayor libertad económica. Y los que menos libertad económica tienen, son un desastre: Argentina, Venezuela, países en África. La corrupción habla de nuestra calidad institucional y es un problema gravísimo. Se produce en parte por la cultura latinoamericana. Nosotros tendemos a ser menos proactivos que culturas anglosajonas que también tienen corrupción. También tiene que ver con la forma en que están diseñadas las estructuras del Estado, la opacidad, hay poca transparencia, impunidad, no hay organización de la sociedad civil fiscalizando, aunque la prensa cumple ese rol.

¿A veces la población puede sentir que se encuentra secuestrada por el poder que busca sus propios intereses?

En nuestros países más democráticos, donde la gente incluso puede criticar al poder, se dan los juegos del poder que tienen que ver con prometer beneficios para salir elegidos y después dejar a un sector de la población dependiente. Por eso hay que tener mucho cuidado cuando se ofrecen cosas gratis, porque se cae en la trampa de la dependencia y después amenazan a la población de quitarle esos beneficios si no vota por ellos.

Es el típico clientelismo latinoamericano. Eso se resuelve con un cambio de cultura y de opinión pública muy fuerte en favor de niveles de libertad, y con un escepticismo frente al poder del Estado. Es verdad que los políticos están ahí para servirse a sí mismos, eso pasa en todos los países del mundo. Lo nuestro es más descarado.

¿Qué tanta fuerza tiene un pueblo ante la disconformidad de quienes lo gobiernan?

Cuando tienes dictadores que trabajan con la violencia y con bandas de asesinos entrenados de policía secreta y de muchos otros así, es muy difícil rebelarse y voltear un gobierno si no estás armado.

Es lo mismo que pasa en Irán con toda la obligación de las mujeres de llevar el velo. El Ayatolá tiene un sistema de seguridad de varias capas. En Venezuela pasa lo mismo, además tienes los intereses del narco.

¿Cómo ve el continente en términos generales?

Hoy está prácticamente controlado por la izquierda el continente.

¿A qué responde esto?

Eso es parte del vaivén de América Latina. De hecho, si uno mira el socialismo en el siglo XXI, en algún momento estuvieron en control todos y el único que era de centro derecha era Álvaro Uribe en Colombia. Uno veía a Venezuela, Ecuador, Chile, Brasil, todo era de izquierda. Después teníamos a la derecha. En un minuto tuvimos mucho más equilibrio. Pero ahora en Argentina el kirchnerismo va a perder la próxima elección presidencial de seguro. Chile pierde la izquierda, al igual que Perú.

Eso si no se perpetúan en el poder...

Claro, en la medida en que haya elecciones limpias va a ocurrir. No creo que se puedan robar las elecciones de esa forma. Trataron de alterar el sistema electoral con la nueva constitución que se rechazó y eternizarse en el poder pero no les resultó. 

¿Y México?

Andrés Manuel López Obrador ha hecho un gobierno menos irresponsable que lo que uno hubiera esperado, por ejemplo, en la parte fiscal. En la administración de recursos públicos ha tenido mucho cuidado con los equilibrios fiscales, de no endeudarse demasiado, de no gastar grandes fortunas que no es propio de las izquierdas latinoamericanas que destrozan los equilibrios fiscales.

Pero, por otro lado, ha socavado las instituciones de estado de derecho, sí intentó hacer una nueva Constitución y no le resultó. Ha sido un líder propiamente de perfil autoritario, ha denunciado a periodistas en su programa diario en las mañanas donde habla como le gustaba a Hugo Chávez. Él hace exactamente lo mismo. Ha intentado validar en muchas de sus normas con procesos espurios para saltarse el proceso democrático del parlamento, ha tratado de crear una especie de poder político paralelo que pueda controlar como quiera.

¿Observa que López Obrador puede permanecer en el gobierno?

No lo creo. Si él pudiera, lo haría. Pero la oportunidad la perdió. Puede haber continuidad de Morena en el poder, eso es posible. Son malas noticias porque Morena es un movimiento de muy malas prácticas. Hay más corruptos de lo que se suponía, se tenía la idea de que López Obrador haría un cambio. Ha tenido tensiones con el Banco Central, con el tribunal electoral. Eso es muy malo. Es un líder autoritario.

Tomando en cuenta la corriente ideológica de Gustavo Petro, ¿qué pasará en Colombia?

Creo que Colombia tiene anticuerpos potentes como los que tuvo Chile, que no le permitimos a la izquierda extrema armar su dictadura, porque eso es lo que querían hacer con la nueva Constitución. Colombia tiene los mismos anticuerpos que van desde una mayoría de la ciudadanía hasta las fuerzas armadas, que son clave. Lo vimos en Perú con Castillo en no respaldarlo con su autogolpe. Fueron decisivas y serían decisivas en el caso de Chile, y en Colombia va a pasar lo mismo. Lo que ocurre es que en Venezuela, Chávez venía de las fuerzas armadas y pudo purgarlas con la asistencia de la inteligencia cubana cuando vivía Fidel Castro. Cuba se benefició mucho de ese acuerdo, sabemos de la cantidad de millones de dólares que le pasaron a Cuba los venezolanos. No veo que en Colombia Petro vaya a tener la capacidad de cambiar la Constitución a su gusto para quedarse eternamente en el poder, lo veo difícil. Pero uno no puede saber, porque en América Latina cualquier cosa puede pasar, pero no lo veo tan sencillo.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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