Era el jueves a las 19:30, bajaba por la Alameda hacia La Moneda, a la cena que el -ahora- expresidente Piñera daba a los dignatarios presentes. No podía dejar de reflexionar sobre estos cuatro años.
Carta a un amigo piñerista (o cómo defender el legado de Sebastián Piñera sin hacer el ridículo).
«El progreso es imposible sin cambio, y aquellos que no pueden cambiar sus mentes, no pueden cambiar nada»
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