¿Y hoy por quién voto?

Si usted aprecia el esfuerzo personal, quiere vivir de su trabajo, cumple con la ley, se mete en sus propios asuntos sin decirle al prójimo cómo vivir su vida, sabe que no hay fiesta sin resaca, y es escéptico de que la buena política lo ayude mucho -pero tiene certeza de que la mala le puede arruinar su vida-, levántese y vote.

Vote por gente ejecutiva y con calle para alcalde y por gente con profesión y academia para constituyente. Las comunas requieren personas que entiendan los problemas locales, que discurran soluciones prácticas para desafíos cotidianos. El trabajo constitucional exige gente reflexiva que entienda que las reglas constitucionales tienen una razón de ser, una historia que las explica y un propósito que las justifica.

Personas que tengan una mirada larga, más allá de la coyuntura. Ojalá sean personas que hayan trabajado en el Estado y en el sector privado para que conozcan las limitaciones y ventajas de cada uno.

No vote por los que le ofrecen quitarle a otro para darle a usted. Porque después le van a quitar a usted para darle a otro. Thomas Jefferson, el padre del constitucionalismo moderno, decía que todos los tiranos parten como demagogos. Por eso aconsejaba no dejarse tentar por la carnada del placer sin saber el anzuelo al que estaba unida.

Vote por los que no quieren un Estado que compita con las personas, sino uno que sea el juez de la competencia entre privados. Un Estado que crea que lo importante es darle buenos servicios a la gente, con independencia de que sean públicos o privados. Y que crean que este está al servicio de las personas y no al revés.

“No vote por los que le ofrecen quitarle a otro para darle a usted. Porque después le van a quitar a usted para darle a otro”

Vote por seguidores de Adam Smith, porque sus ideas, basadas en la libertad, el comercio, la distribución del trabajo y el respeto a la propiedad, son las que más riqueza y prosperidad han traído a la humanidad. Evite a los seguidores de Marx, porque no tienen ninguna historia de éxito que contar. Con Smith no se resuelve la desigualdad, pero se resuelve la pobreza. Con Marx, ninguna de las dos.

Vote por quienes creen en la igualdad ante la ley y que lo importante en una persona es la nobleza de su carácter, la generosidad de su alma y la fortaleza de sus valores, no su sexo, etnia o religión. Vote por los que creen en la libertad, dignidad y valor de las personas, con su individualidad, conciencia y derechos, y no por las que creen que las personas son peones al servicio de un propósito político.

Apoye los que entiendan que las constituciones existen para proteger, mediante la ley, a las personas del poder del soberano -porque el poder corrompe-, y del poder de las mayorías -porque son transitorias y manipulables-. Vote por los que quieren un poder judicial independiente que proteja nuestros derechos y un banco central ídem que nos proteja de la inflación. Vote por los que creen en que la libertad solo florece cuando existe orden público, seguridad personal y leyes que se respetan. Y por los que crean en la alternancia en el poder para que los opositores de hoy puedan ser gobierno mañana.

Prefiera los que creen que las personas tienen derechos inalienables a la vida, la libertad y la propiedad. Elija a los que defiendan el voto secreto, informado y personal. A los que entienden que la democracia no es perfecta, pero es mejor que todos los demás sistemas.

Vote a los que sigan el imperativo de Kant: ‘Considera tus actos como si estos fueran a constituir una ley universal’ (que es la versión laica del mandamiento de no hacer con los demás lo que no te gusta que te hagan a ti). Así, a los que predican por el monopolio estatal en salud y educación, pregúnteles dónde se atienden cuando se enferman y dónde educan a sus hijos.

Prefiera a los que creen en el valor del trabajo y su derecho a disfrutar el fruto de su esfuerzo; que creen que los impuestos deben ser justos y proporcionales, y que los vean como una contribución al bien común, no como un castigo al éxito ni una vía de satisfacción de nuestra codicia.

Al momento de votar, acuérdese del consejo del mismo Jefferson: ‘En cuestiones de moda y estilo, siga la corriente. En cuestiones de principios, manténgase firme como una roca’. Por eso, vote y hágalo bien.

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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