VENEZUELA

Señora directora:

La Venezuela actual no es fruto de un “modelo venezolano”, porque ni los mismos venezolanos desearon un país condenado a la miseria por una economía socialista y al terror de Estado por una casta político-militar corrompida por el narcotráfico; el terrorismo y el dominio extranjero de Cuba. Esta Venezuela solo se podía augurar, mas no planificar por medio de un modelo. Es el luctuoso producto de pésimas acciones realizadas con buenos deseos.

De esta forma, resulta entendible que pocas personas de izquierda deseen ser Venezuela y que muchos reclamen en la discusión pública la posibilidad de realizar matices para desmarcarse de regímenes tan ominosos como el venezolano o el norcoreano. Matices que, sin embargo, estos niegan enseguida cuando culpan de todos nuestros males al “modelo chileno” y a quienes identifican —siempre con muy mala fe— como sus defensores.

Por el bien de un país que debemos reconstruir: ¿no sería conveniente empezar a discutir las ideas por su mérito sin la necesidad de sortear tantas etiquetas, reduccionismos y ataques personales?

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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