Publicado el 24.08.2020

“Un Presidente a la hora de almuerzo”

Señor Director:

Don Carlos Peña, en su columna de ayer, denomina ‘discursos de hora de almuerzo’ las labores que desarrolla el Presidente. Hay veces en que los países necesitan que sus líderes se preocupen de temas prosaicos, pero que mejoran la vida de sus compatriotas. Así lo entendió Franklin D. Roosevelt con sus famosas ‘Conversaciones junto a la chimenea’, programa radial a través del cual se preocupó de empatizar, comprometer y liderar a su país a través de la Gran Depresión. Alguien tiene que mirar más lejos que la coyuntura y ese es el Presidente de la República.

Gobernar significa hacerse cargo de los problemas de hoy y buscar soluciones para contribuir a un mejor país hacia el futuro. Cuando el problema más acuciante que enfrentará el país será la crisis económica y el desempleo (uno de cada tres chilenos), el Presidente presenta un plan que incluye más de dos mil obras públicas, por US$ 34 mil millones, un impulso a las concesiones y a la inversión privada y un programa para crear o recuperar hasta un millón de empleos.

Todos queremos que el Presidente camine y masque chicle al mismo tiempo. No lo critiquemos cada vez que se tome un respiro y camine sin mascar o masque sin caminar.

Cuando todos tenemos problemas para mantener la continuidad del trabajo y estudios a distancia, el Presidente lanzó el proceso para incorporar a Chile a la tecnología 5G, que mejorará nuestras actividades fundamentales.

Cuando el desafío de la educación es abismante, aun teniendo Chile una respuesta que ha funcionado bien, como los Liceos Bicentenario, el Presidente abrió el concurso para la creación de 100 nuevos Liceos de Excelencia, beneficiando a más de 250 mil estudiantes.

Cuando la sequía angustia a millones de chilenos, con independencia de su color político, el Presidente en su gira por Ñuble resolvió la continuación del embalse Punilla, que regará más de 60 mil hectáreas. Además, en la misma gira, visitó las obras del nuevo hospital regional, que forma parte del plan de infraestructura en salud que contempla 75 hospitales, el más potente plan que ha conocido nuestro país. En su visita a Magallanes, promulgó el Estatuto Chileno Antártico, que reafirma la soberanía y presencia de Chile en el Continente Blanco.

En resumen, en solo una semana, el Presidente de la República ha liderado e impulsado iniciativas de inversión, empleo, infraestructura, tecnología, salud, educación y una política de Estado que permite fortalecer la proyección internacional de nuestro país. Aunque algunos no lo comprendan o no lo compartan, eso es gobernar en beneficio de una mejor calidad de vida y mejores oportunidades para todos los chilenos.

Ya veremos al Presidente preocuparse de los temas de seguridad en La Araucanía, de administrar el retorno a la normalidad y de encabezar un gobierno con ocho elecciones por delante, incluyendo, eventualmente, la coexistencia de una asamblea constituyente con el Congreso.

Todos queremos que el Presidente camine y masque chicle al mismo tiempo. No lo critiquemos cada vez que se tome un respiro y camine sin mascar o masque sin caminar.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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