Trump y nuestra Constitución

Ha concluido la elección en EE.UU. El resultado es una buena noticia para Chile. En lo económico, los demócratas son partidarios del libre comercio y eso nos conviene, en lo político los republicanos son partidarios de menor injerencia estatal en la economía y de mayores libertades para las personas, y eso le conviene al mundo. El triunfo demócrata en la presidencia y de los republicanos en el Congreso, asegura la mejor combinación para EE.UU. y el mundo, y por eso las bolsas reaccionaron con optimismo.

Es importante conocer el diseño constitucional de EE.UU., el más exitoso de la historia.

La Constitución de EE.UU. se hizo para formar un gobierno central, pero buscando limitar su poder sobre los estados y sobre los ciudadanos. Los redactores de la Constitución pusieron al individuo y su libertad al centro de su diseño y decidieron que esa persona y sus derechos podían ser amenazados por 2 tiranías: la del gobierno (puede construir muros o confiscar bienes de los ciudadanos) o la de las mayorías (pueden asesinar a Sócrates o a Cristo). Por eso protegieron su democracia de los abusos de ambos.

El poder del gobierno lo dividieron en 3, ejecutivo, legislativo y judicial, y dejaron a la Corte Suprema a cargo de custodiar la Constitución. Y al poder de la mayoría lo atomizaron, diferenciando quiénes, por cuánto plazo y cómo se eligen los representantes.

Así, la cámara baja se elige por dos años en función de la población; el Senado se elige por seis años y dos senadores por estado y el presidente se elige por cuatro años por un colegio electoral.

Pero además, dieron a los ciudadanos el derecho a tener armas, evitando que el ejército tuviera el monopolio de la fuerza. El derecho a portar armas nace así para defender la democracia y no para agredir al prójimo.

“La Constitución buscó evitar así los abusos del gobierno y de mayorías transitorias”

La Constitución buscó evitar así los abusos del gobierno y de mayorías transitorias. EE.UU. se mueve lento y eso es a propósito, porque a su democracia le exige paciencia, deliberación y consensos.

Uno de los fundadores de EE.UU., James Madison, escribiría en el Federalista Nº 51 un magnífico resumen de para qué existen las constituciones: ‘Si los hombres fueran ángeles, no se necesitaría un gobierno. Si los ángeles gobernaran a los hombres no se necesitarían controles externos o internos del gobierno. Al diseñar un gobierno para que hombres administren a otros hombres, la gran dificultad reside en esto: usted tiene que permitir al gobierno controlar a los gobernados y enseguida obligarlo a controlarse a sí mismo’.

Lo que queda en la Constitución se sustrae del debate democrático y por eso -en nuestro caso-, para que el ejercicio sea consensual exigimos mayorías de 2/3. La izquierda buscará asegurar que una oligarquía iluminada dirija un Estado omnipotente que promueva la igualdad y proteja a las personas de la cuna a la tumba, restringiendo su libertad (lo que -según declara el nunca bien ponderado Partido Comunista- hará por la fuerza si es necesario). La derecha promoverá la libertad y buscará mantener una sociedad libre, con personas responsables, empoderadas e independientes y un Estado limitado dirigido por un gobierno sometido a la ley. Los norteamericanos tuvieron un debate similar, algunos querían un estado central fuerte que imitara a los europeos, otros querían ciudadanos y estados empoderados con un gobierno central débil. Se llegó a un compromiso, con un gobierno central fuerte en política exterior y débil hacia el interior. Ese gobierno fue creciendo desde Lincoln y explotó con FDR, pero vestigios de esa debilidad quedan en curiosidades como que Washington DC no elige congresistas.

“La Constitución de EE.UU. fue el fruto de muchos compromisos y concebida como una defensa de la libertad de las personas frente a la opresión del gobierno o de las mayorías”

La figura del presidente es muy relevante y siempre ha sido protegida y respetada (salvo con Trump). Incluso en el caso Watergate, se llegó a defender la inocencia de Nixon diciendo: ‘Washington es el único burdel en el mundo en que la ‘madame’ permanece virgen’.

La Constitución de EE.UU. fue el fruto de muchos compromisos y concebida como una defensa de la libertad de las personas frente a la opresión del gobierno o de las mayorías.

Ojalá la nuestra también lo sea.

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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