Trump y liberalismo

La democracia posibilita ascensos de líderes como Trump al poder, y es justamente el liberalismo -y no el socialismo ni sus variantes- el orden político que se preocupa de fenómenos como este. Así, una de sus máximas fundacionales es el escepticismo ante todo juicio y, obviamente, todo poderoso. Por lo mismo es que una de sus preocupaciones es limitar el poder de los gobernantes para evitar que imponga qué es lo correcto o incorrecto o cualquier otro entuerto. Los Padres Fundadores de EE.UU. lo previeron, y Trump será entonces una “gran prueba” a su Constitución desde este mismo momento.

 

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Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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