Tareas pendientes

Para algunas mujeres, quedarse en casa por obligación significa un riesgo importante. Hace poco el ministerio de la mujer anunció que las llamadas al fono de violencia intrafamiliar (1455) aumentaron nada menos que en un 70% durante el último fin de semana de marzo, dejando en evidencia una realidad que aún persiste en nuestro país.

Toda actitud violenta es intolerable y debe ser sancionada duramente. No obstante, descansar en la idea de que algún día el abusador decida cambiar puede ser desgastante e incluso fatal para muchas. Es imperativo, hoy más que nunca, empoderar a la mujer en la percepción de sí misma como un ser humano con dignidad, autoestima fuerte y tolerancia cero a la violencia.

Como dice la académica feminista Camille Paglia, “terminar con la violencia de género reeducando o reprogramando a los hombres ignora los abismos del inconsciente. Son las mujeres quienes tienen que aprender a defenderse por sí mismas”. No se trata de culpar a la víctima, bajo ningún caso, pero sí entender que si queremos cambios reales hay que tomar al toro por los cuernos.

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