Son todos narcos

“Son todos narcotraficantes, te transmiten por cadena” dice una parte de la canción Señor Cobranza de la banda argentina Bersuit Vergarabat. La canción del año 1998 reflejaba, como queja y vaticinio, lo que se vivía y se avecinaba en la vecina nación. Si bien la canción es vieja, también puede ser una buena música de fondo para el round entre la vocera de gobierno, Cecilia Pérez, y el Partido Socialista.

Los últimos dimes y diretes entre la vocera de gobierno y el PS solo denotan la falta de seriedad de nuestra clase política no solo respecto a las acusaciones constitucionales en cuanto mecanismo, sino también respecto al serio problema que significa que, en el ámbito democrático, existan sospechas de la penetración de organizaciones criminales en organizaciones políticas. Este punto parecen no verlo ni los propios miembros del PS, que simplemente se ofenden cuando Cecilia Pérez les recuerda la corruptela que rodea a varios de sus militantes en la comuna de San Ramón. Pero tampoco parece dilucidarlo el propio gobierno, que tanto ha alardeado con la lucha contra el narcotráfico, que usa aquella grave situación como burdo mecanismo para anular las pretensiones de interpelación, por parte del PS, en contra de una de sus ministras.

En el fondo, ni al PS ni al gobierno les importa si efectivamente existen nexos entre militantes de un partido político y narcotraficantes. Si fuera una real preocupación del gobierno, tal como han planteado al pretender darle más atribuciones a los militares para combatir el narcotráfico, lo mínimo también sería poner el foco en evitar que los narcos vayan cooptando el ámbito político y partidario. Si fuera serio el interés, esos antecedentes que se restriegan con algarabía deberían ser de alguna forma canalizados hacia los organismos respectivos encargados de investigar asuntos de índole criminal. La alta dirigencia del PS tampoco ha mostrado interés ni voluntad en aclarar las cosas. Más fuerza han puesto en bajar el perfil del asunto que en abordarlo seriamente. Porque ¿qué han hecho al respecto el gobierno y el propio PS en ese sentido?

Alguien podría decir que la política es así y que los dichos de la vocera eran un recurso disponible para evitar la acusación contra la ministra Cubillos. Pues bien, eso demostraría que los dichos de la vocera y la reacción del PS solo son una teatralización en función del poder. Es decir, sería un muñequeo burdo disfrazado de preocupaciones cosméticas. Un teatro al que se sumó fácilmente la DC al decir que los dichos generaban polarización. Lo peor es que a algunos, el asunto les preocupa simplemente porque puede aglutinar a la oposición, hacer más difícil la gestión del gobierno en términos de negociación o porque lo pueden usar para muñequear con el ejecutivo. Pero ¿el resto de los partidos políticos está libre del flagelo que aqueja al PS en San Ramón? ¿Tienen certeza de aquello realmente como para estar lanzando piedras?

Si fueran serios nuestros políticos, tomarían el tema con un cariz distinto y no convertirían el asunto, de los eventuales nexos de un partido con redes de narcotráfico, en un burdo cahuín poblacional transmitido por todos los noticieros en hora peak y en HD. A nadie parece preocuparles que, como decía la canción, al final del día sean todos narcos transmitiendo en cadena.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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