Sin novedad en el frente

¿Cuántas veces hemos escuchado, visto o leído de episodios de violencia, con heridos, incendios e incluso muertos en la provincia de Arauco y en la contigua Araucanía? Probablemente muchos y ocurre que más de 230 personas, víctimas de violencia, se encuentran en un estancamiento respecto a los planes de ayuda para palear tal situación. Al mismo tiempo que la inseguridad e incerteza se apoderan del día a día de la zona, se agrega que variadas pymes han optado por no volver a invertir. Esto último se trata simplemente que allí donde la violencia se ha hecho costumbre y en el lugar que no opera la ley, opera el arbitrio.

Las soluciones a las personas afectadas surgieron del diálogo y la apertura, en ese sentido es valioso el aporte de la agrupación Paz y Diálogo, puesto que la primacía del entendimiento puede resolver las problemáticas sociales con un papel y un lápiz -alejando al fuego y las balas-. Es natural que ante un escenario que presenta una incertidumbre de envergadura o proporciones, esta zona persista con fracturas sociales así y el dilema de llevar las inversiones -junto al crecimiento y el empleo- a otras tierras. Sucede que, en último término como señala John Locke, “la ausencia de leyes implica carencia de libertad. Porque la libertad presupone el poder actuar sin someterse a limitaciones y violencias que provienen de otros y nadie puede eludirlas donde se carece de leyes”. Un territorio que parece estar al margen de la aplicación de las normas y las leyes, atrae aparejado el fenómeno de que también la libertad se ve asediada al punto de esfumarse.

Al igual que en cualquier otro lugar del país, pienso que el Estado de Derecho es lo que debe regir como piso mínimo para dar alguna salida a este tipo de conflictos, que acompañado a un marco de entendimiento, apertura y diálogo muestre luces de paz, seguridad y certezas. Debido a que no solo es relevante el presente, sino que también lo es lo que se proyecta de éste hacia adelante. De allí la importancia de la certeza al interior de una sociedad, para las proyecciones de las propias personas que residen en ese lugar y quienes también quieran ir a invertir o vivir a dicho lugar.

El problema de proveer certeza jurídica no decanta así sin más o sin justificación, sino que es algo que se encuentra presente en la humanidad desde hace larga data y por fundadas razones. El filósofo Bruno Leoni analiza esto a propósito de Roma en su libro “La libertad y la ley”, señalando que “la ley nunca debería someterse, como norma, a la voluntad arbitraria o al poder arbitrario de una asamblea legislativa, o de cualquier persona…Este es el concepto a largo plazo o, si se prefiere, el concepto romano de la certeza de la ley”. Por ello es que no se trata de una cuestión indiferente o irrelevante.

No hay que volver una costumbre este conflicto ni validar ni obviar la violencia inusitada que ha dejado tras su paso a lo largo de los años. Aquello terminaría por convertirnos en bestias que viven por y para la violencia, tal como le ocurre a Paul Bäumer al volver a casa por dos semanas de descanso en la primera guerra mundial. Tal como Paul terminaríamos enceguecidos por la violencia.

Quizá lo único que compartimos con Paul es el título de la novela en que él habita: “Sin novedad en el frente”.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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