Sicario y sociedad

Señor Director:

En carta a su diario, el director del servicio de migrantes jesuita, José Tomás Vicuña, hace un magnánimo llamado a pensar con profundidad, pero acto seguido asigna responsabilidades del terrible asesinato de un ser humano a “la sociedad”.

Sería bueno que él partiera predicando con el ejemplo, porque asignar responsabilidades a personalidades inexistentes es un pensamiento bien superficial. Es una confusión intelectual y delirio moral contraproducente —y de hecho, contra su misma causa—. Solo nos llevará al descalabro.

Culpar de cualquier cosa a los pobres, ricos o a la sociedad solo difumina responsabilidades y ha sido históricamente una de las principales técnicas retóricas de quienes, a través de sus mitos y relatos, han destruido países y sociedades.

 

Fernando Claro V.

 

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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