¿Será Boric católico?

Son lateros los fanáticos; más aún cuando son entusiastas, alegres. Murió Karadima, el cura-símbolo de la frivolidad, abusos sexuales y manipulación de conciencias, y los católicos se pusieron hipersensibles. Reapareció una columna mía de hace cuatro años y se volvieron locos. Ahí reflexionaba sobre la institución de la confesión —relacionándola con el socialismo— y salieron todos a insultarme como ejército —con los socialistas unidos—. Yo no tengo nada contra las religiones, la Iglesia y menos contra los católicos. Agradezco además la gesta del cristianismo moldeando la cultura occidental. Ha tenido luces y sombras, como todo en la vida, pero bueno, nada de malo importunar sobre sus sombras actuales. Más aún cuando son ellos los que se dedican a atacar, ¿qué esperan? ¿Qué agachemos el moño? Deberían eliminar ya esa mala costumbre.

Yo lo siento mucho, pero la institución de la confesión es peligrosa. Que diferentes personas le cuenten todas esas intimidades a un líder de carne y hueso tiene muchos riesgos. Demasiados. Y más aún cuando es dentro de una comunidad chica, un colegio o una parroquia. Permitir ese fenómeno sin controles —no me cuenten el chiste de las rejillas— es simplemente suponer que esa persona no es humana. O alguien muy virtuoso o un simple fierro. Este supuesto no está en la doctrina católica, obvio, pero yo nunca he hablado de doctrinas. Responder eso es tan ridículo como que Jadue grite que la doctrina comunista nunca ha negado dignidad humana. ¿Qué esperan? ¿Que esté escrito también el objetivo comunista de hacer más pobres y miserables a los seres humanos? No esperaría esas tosquedades de Marx ni de San Gerónimo.

“Ahora Boric anda diciendo que el Estado es más avispado haciendo negocios que los privados. Sería vidente, infalible y virtuoso. No sé de dónde saca eso. ¿Cree que no malgasta la plata —de nosotros— en votos, o trabajos para amigos? ¿Se le olvida, además, que si sus empresas fracasan, no las cierran? ¿Y acaso ENAP y Codelco no han destruido la naturaleza? Solo basta asomarse de cordillera a mar”

La confesión es truculenta. Su existencia, como tal —con menos controles que las de un gremio de sicólogos novato—, implica demasiada confianza en las personas que adquieren ese poder. Y es eso mismo lo que hace el socialismo: renegar de la naturaleza humana. Ese es todo el punto. Creen que con poder no harán nada malo. Ahora Boric anda diciendo que el Estado es más avispado haciendo negocios que los privados. Sería vidente, infalible y virtuoso. No sé de dónde saca eso. ¿Cree que no malgasta la plata —de nosotros— en votos, o trabajos para amigos? ¿Se le olvida, además, que si sus empresas fracasan, no las cierran? ¿Y acaso ENAP y Codelco no han destruido la naturaleza? Solo basta asomarse de cordillera a mar.

Eso era todo: no creer tanto en nosotros —lloren abrazados los jesuitas—. Y nada nuevo, además. Ya que los católicos no leen muchos libros que luego les sea “difícil sacárselos de encima”, podrían agarrar el ensayo de Mario Góngora del que llevan hablando años como loros y subrayar ahí donde Domingo Santa María critica sus “ritos ridículos” para “dominar las conciencias de los hombres”. Menos mal que la Inquisición se llama hoy día Congregación para la Doctrina de la Fe. ¡Dios nos salve!

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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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