Rol fundamental

¿Hasta qué punto se han deteriorado las virtudes públicas en nuestro país? A muchas personas no les conmueve el destino de la comuna en que viven, la limpieza de la calle ola suerte del patrimonio arquitectónico. Piensan, como dice Tocqueville, que tales cuidados no les incumben y que sólo “pertenecen a un extranjero poderoso que se llama gobierno”.

Esto se ha transformado en uno de nuestros mayores problemas: vivimos como usufructuarios, sin espíritu de propiedad y sin ideas de mejoramiento. “Ensucio porque no es mío, rompo porque no es mío”. Ante grandes peligros algunos incumplen lo primero, pero aun así esperan que el país entero vaya en su rescate. ¿Se ve la paradoja? Se toma más urgente que nunca recordar que los ciudadanos también poseemos un rol fundamental: el cuidado de nuestras propias comunidades.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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