Robotización post-pandemia

Santiago entra en una nueva etapa de cuarentena, y seguramente volverá el debate sobre el estancamiento de la economía y cómo enfrentar los miedos de la post pandemia.

Sin embargo, es un buen momento para preguntarnos qué alternativas debemos considerar, y qué lecciones podemos aprender de este traumático proceso para mantener las cadenas de producción y distribución andando sin la necesidad de poner en riesgo la salud de las personas.

Alternativas existen, pero son impopulares. La robotización, la digitalización y el rol de estas en la economía han sido ampliamente criticados, pero con ellas disminuirían fuertemente los riesgos de contagio y la necesidad de parar países enteros. No sólo se trata de las máquinas en las fábricas. Empresas como Rappi están probando repartidores robot co-dirigidos con humanos, y durante los últimos meses universidades en Japón realizaron incluso graduaciones con androides. Para qué hablar de la telemedicina u otras profesiones que se están intentando adaptar a la nueva normalidad.

Está claro que llegamos tarde para enfrentar esta crisis, y que la robotización significa un proceso de adaptación muchas veces traumático en sociedades, pues requiere de fuertes esfuerzos de capacitación. Sin embargo, es necesario preguntarnos si no es tiempo de tomarlo en serio, como lo han hecho países con altas tasas de robotización, como Corea del Sur y Alemania.

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