Riesgo como excusa

Señor Director:
En carta a su diario el día de ayer, Raphael Bergoeing sostiene que la gente que aduce peligrosos riesgos para oponerse a ciertos cambios es tonta (él dice ‘necia’). Sin embargo, agrega otra razón, pero oculta: esa gente no querría transparentar sus intereses y, entonces, hablaría de riesgos como pretexto. Le diría, ya que está aplicando una especie de hermenéutica de la sospecha, que debió haber incluido también una posible atadura al inconsciente o, incluso, que quizás hay gente con principios, pero que no los transparenta. Quizás se le olvidan esas cosas.

Lo impresionante de su reflexión es que dice, como economista, que debemos ponderar los riesgos y beneficios del diseño de política para luego implementarla ‘si su resultado neto esperado es positivo’. Es decir, siguiendo su lógica anterior, la gente que pondere riesgos y beneficios, pero encuentre resultados netos esperados negativos sería gente tonta -o mentirosa, consciente o inconscientemente-. Hace tiempo que no veía descubrimiento tan interesante.

Respecto de la polémica que alude sobre el Banco Central, sería bueno recordar que Douglas North ganó su premio Nobel de Economía, entre otras cosas, por relevar el valor de la historia cultural y costumbres de las sociedades. Así, observando el comportamiento actual -y pasado- de nuestros políticos y sociedad, permitir al Banco Central comprar bonos del tesoro en el mercado secundario parece una pésima idea: le entrega una herramienta más al Banco para afectar las tasas de los mercados de bonos -donde ya es muy activo a través de su poderosa mesa de dinero y donde, en todo caso, las tasas largas ya son muy bajas-, pero su efecto es asimétrico: muy marginal, si positivo, y catastrófico, si negativo. Ni hablar de lo que ocurra en el proceso legislativo.

Mentiroso creo que no soy, quizás muy tonto o a lo mejor, preso de mi inconsciente, más entretenido.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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