Protesta radicalizada

Orwell tenía mucha razón cuando decía que “gran parte del pensamiento de izquierda consiste en jugar con fuego, pero por parte de personas que ni siquiera saben que el fuego quema”. Esa trivialidad desvergonzada frente a la violencia se traduce en acciones irresponsables donde personas inocentes, como Eduardo Lara, mueren por causa de la acción de vándalos con supuestas motivaciones políticas o que se presumen justicieros del pueblo.

El problema es que en Chile, hay varios apologistas ? incluso diputados y diputadas? De la capucha y el saqueo, que lo reivindican como expresión del descontento y la movilización social. Como parte de la acción política. Incluso algunos lo ven como una acción de justicia social, que alimenta la fantasía cobarde de ejercer violencia bajo el anonimato bajo la excusa de una protesta radicalizada.

Frente a la muerte de Eduardo Lara, varios han intentado justificar, entender o explicar lo sucedido como producto del sistema, de las desigualdades, de la rabia acumulada, de la violencia estructural. Lo que hay detrás de estas expresiones es una espuria y solapada justificación de la violencia, que trivializa sus efectos brutales en una sociedad

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