Progreso y Capitalismo

Señor director:

El Banco Mundial (BM) ha dado la mejor noticia del año: por primera vez la pobreza extrema se ubicará bajo el umbral del 10%. Se trata de una disminución espectacular desde 1981, cuando más de la mitad de los seres humanos vivía en esa condición de indigencia. Si hoy tuviésemos la misma proporción de pobres extremos que había en 1981 entonces unos 3.800 millones de personas vivirían en la indigencia, en vez de 700 millones, que es la cifra actual. Por ello es realista avizorar, como hace el Banco, un mundo sin pobreza extrema a más tardar en 2030.

Este progreso ha venido junto con otras mejoras en las condiciones de vida. De hecho, no hay ningún indicador importante (mortalidad infantil, desnutrición, esperanza de vida, nivel educativo, acceso a agua limpia, etcétera) que no muestre un significativo progreso en los últimos decenios. Lo mismo se puede decir sobre los derechos humanos y la democracia: el número de países donde imperan las libertades civiles y políticas se ha duplicado, o más, desde mediados de los 70. No vivimos en el mejor de los mundos, pero sí en uno que es mucho mejor que todos los conocidos hasta ahora.

Este tiempo de progresos nunca vistos coincide con la rápida expansión de la economía de mercado y la globalización. Se trata de una época en la que, según se dice, el “neoliberalismo” y el “capitalismo salvaje” habrían dominado al mundo. Es, por decir lo menos, una extraña coincidencia: nunca la humanidad ha progresado tanto como cuando se ha visto dominada por semejantes plagas inmisericordes.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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