Populismo jesuita

Señor Director:

Mi columna sobre el populismo jesuita ha provocado diversas reacciones en este medio y en redes sociales. Lamentablemente ninguna se hace cargo del argumento de fondo, a saber, que la cosmovisión jesuita es incompatible con la vida moderna.

Al reaccionar en contra del individualismo liberal y del mercado para proponer una teología de la salvación en lo colectivo, los jesuitas han alimentado a varios de los peores tiranos y caudillos revolucionarios de América Latina. Perón, Chávez y Castro son algunos ejemplos. Quien mejor refleja esta filosofía populista en la actualidad es el Papa Francisco. Su furibundo anticapitalismo, condena de la riqueza y santificación de la pobreza son bien conocidos. Esto es sin mencionar su afinidad con las dictaduras de Maduro y Castro, cuestión que ha suscitado duras críticas en la prensa internacional.

Más allá de los aportes que han hecho en Chile y otras partes, no hay duda de que muchos jesuitas han jugado un rol decisivo en promover la odiosidad de clases, la destrucción de instituciones liberales y en haber envenenado de culpa social y sentido de misión redentora a parte de las élites que han educado produciendo efectos devastadores precisamente en la vida de aquellos que declaran servir: los más pobres.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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