Pobre Papa

El término aporofobia, elegida corno “palabra del año” por la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), se puso de moda gracias al empeño de la filósofa Adela Cortina, quien prácticamente la “creó”, e incluso vino a difundirla en el Puerto de Ideas de Valparaíso el año 2016. Intrigada por la diferencia de trato que veía desde los españoles para con los extranjeros, Cortina concluyó que cuando había rechazo, éste no era en función de la raza, sino que de la pobreza: a los turistas consumistas se les agasajaba mientas a los inmigrantes desesperados se les rechazaba. Era una actitud que había que definirla para combatirla. El combate que justamente, en teoría, lideraría la Iglesia Católica, especialmente durante estos días, encabezada por un papa argentino que al asumir declaró: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres”.

La visita del Papa a Chile, sin embargo, quedó marcada por sus erráticas omisiones y declaraciones relacionadas con los abusos sexuales dentro su Iglesia. Antecedido de una vergonzosa asistencia al funeral del cardenal Law —encubridor de incontables casos en Boston—, acá habló sólo con víctimas incógnitas de abusos sexuales (¿por qué no con las otras tantas conocidas? ¿Serán peores almas?) y trató como “calumnias” a acusaciones bastante verosímiles de las víctimas más mediáticas. Tan mal que luego, ya en otro país, pidió perdón por sus dichos que acá sus fieles y sacerdotes nunca criticaron; unos por miedo al infierno, los otros para no perder el ascenso. Para otra ocasión quedarán entonces sus declaraciones “en favor de los pobres”, ésas que dicen que “la economía mata” y se entremezclan con extrañas alabanzas a la condición de pobreza per se.

Sin embargo, estas ideas sí estuvieron presentes en uno de sus más fieles seguidores: el sacerdote Mariano Puga, quien le hizo incluso un mural con esas frases en Villa Francia, donde vive. Para él, “cura obrero”, preocupado por los pobres, la sociedad de mercado sólo ha empeorado el país perjudicando a los excluidos y fomentando el egoísmo. Antes, me imagino entonces, había menos pobres y habría tenido más villas donde vivir. En la década de los ochenta, habría habido más gente con acceso a un doctor y más niños aprendiendo a leer; muchísima más gente generosa y más excluidos, por quienes él se preocupa.

No obstante estas declaraciones alineadas con las de su líder, Puga fue de los pocos que se atrevieron a cuestionar a la Iglesia y sus acciones, quizás porque ya está libre, anciano y despreocupado de su carrera, ésa sobre la cual nuestro difunto poeta Parra exclamó: «Acaban de elegirme Papa / soy el hombre más famoso del mundo (…) Los cardenales están molestos conmigo/ porque no los saludo como antes / ¿demasiado solemne? / es que soy el Papa, caramba (…) Tema de mi Discurso: / Cómo Triunfar en la Carrera Eclesiástica».

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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