PC: No comen guaguas

Pareciera haber un revival del comunismo en Chile (cuando irónicamente hasta Corea del Norte borró la palabra de su Constitución), con los matinales publicitando gratuitamente a Jadue (que si sigue acumulando querellas es más probable que termine preso que como presidente); con los acuerdos de su último congreso amenazando la democracia, la paz social y la libertad, y con el Frente (cada vez menos) Amplio pactando con ellos, es importante recordar el prontuario del comunismo en el mundo.

No es extraño que personas malas hagan cosas malas. Lo que sí es extraño es que personas normales cometan atrocidades. La historia muestra que esto ocurre fundamentalmente en razón de la religión o la ideología. En nombre de la religión (que, por supuesto, también trae cosas buenas) se destruyen las milenarias estatuas de Buda; se degüella a un profesor francés o se queman herejes. La ideología es capaz de transformar a muchos industriosos y civilizados alemanes en nazis antisemitas; logra que amigos, parientes y vecinos se vigilen y denuncien (Alemania Oriental y Cuba); o que algunos quemen iglesias o estaciones de metro.

Entre las ideologías que han generado miseria y tragedias en la historia de la humanidad ninguna ha sido más devastadora que el comunismo. No es una buena idea que haya sido mal aplicada, es una mala idea que ha demostrado no tener ninguna buena aplicación posible.

“Algunos dicen que Stalin, Mao o Pol Pot no representan el comunismo, sino que fueron malos interpretes de una buena partitura. Eso es como decir que el nazismo sin Hitler es una buena idea. Todos esos criminales son el producto inevitable de malas ideas, no de desviaciones indeseadas de las buenas”

Algunos dicen que Stalin, Mao o Pol Pot no representan el comunismo, sino que fueron malos interpretes de una buena partitura. Eso es como decir que el nazismo sin Hitler es una buena idea. Todos esos criminales son el producto inevitable de malas ideas, no de desviaciones indeseadas de las buenas.

Stalin no mata de hambre a 5 millones (Holomodor 1932-33) porque haya sido mala persona, lo hace porque cree en la perversión del mercado y de la propiedad privada. Siendo consistente con el comunismo, tenía que extenderlo de las ciudades al campo y para eso colectivizar forzadamente la tierra. Le advierten de la posible hambruna, pero la desprecia, porque el comunismo era más importante que las personas. Ahí sí se supo de canibalismo a escala masiva, pero no de comunistas comiendo guaguas, sino que de campesinos comiéndose unos a otros por culpa del comunismo.

Stalin no manda a matar más de seis mil oficiales polacos en Katyn y a más de 2.000 escritores y poetas porque fueran malas personas, sino porque lo consideraba políticamente necesario (sí tenía algunos detalles sádicos como obligar a los prisioneros políticos a mandarles cartas de feliz cumpleaños u ordenar matar a los meteorólogos el año 33 porque no predijeron bien el tiempo).

Los sindicalistas franceses que traicionaron a su patria obstaculizando el esfuerzo militar francés por órdenes del Kremlin (aliado con los nazis); los jóvenes chinos que mataron a miles de profesores y a millones de personas en la Revolución Cultural siguiendo a Mao, y los espías de Cambridge traicionando a ‘King & Country’ no eran personas perversas, sino comunistas cumpliendo un mandato ideológico.

El año 1979 China abandonó la economía comunista porque no era capaz de alimentar a su pueblo. En 1989 cayó el muro de Berlín y en 1991 la URSS se desintegró. El comunismo en Europa se desvaneció y no dejó nada bueno. Solo cometió atrocidades: mató a millones, destruyó el medio ambiente (Mar de Aral, Chernobyl, etc) y fomentó el odio y la violencia. Por eso, que los comunistas ahora aparezcan reivindicando los DD.HH. y apoyando la ecología o el feminismo suenan más falsos que las donaciones de RD.

“El comunismo en Europa se desvaneció y no dejó nada bueno. Solo cometió atrocidades: mató a millones, destruyó el medio ambiente (Mar de Aral, Chernobyl, etc) y fomentó el odio y la violencia”

Los comunistas no son malas personas, son personas normales dispuestas a todo en nombre de su ideología. Por eso seamos justos: en el largo y extenso catálogo de crímenes comunistas, la antropofagia infantil no figura. Lo macabro es que no sabemos si por inmoral, repugnante o simplemente porque no ha sido políticamente necesario.

A una alemana a quien los judíos nombraron Justa entre las Naciones le preguntaron ¿qué debían hacer las personas normales para no cometer atrocidades? Y ella contestó: nada, solo tener el coraje de mantener las propias convicciones cuando la turba se dirige al abismo. Ojalá los chilenos la escucharan.

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
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