Pandemia y prensa tradicional

Paradójicamente, frente al tsunami de información que nos azota durante esta pandemia, la opinología está siendo secretamente diezmada. Varias encuestas, e incluso los mismos medios de prensa tradicionales, muestran cómo estos últimos están mejorando sus índices de confianza, y su número de nuevas suscripciones aumenta —no sé qué pasará respecto de los ingresos por publicidad.

La cercanía con la muerte parece que nos llevó a revalorar la vieja escuela, la que históricamente —independientemente de su tendencia— se ha esforzado por entregarnos información de calidad —en lo que deberán centrarse los medios en el futuro—. Abandonados quedaron entonces las personas o medios más taquilleros (los cuales se hacían llamar pretenciosamente ‘no-oficiales’, ‘contraculturales’) que durante el estallido social tantas certezas les entregaban a los más variados personajes. Hoy, estos mismos medios ‘alternativos’ defienden a la alcaldesa Cathy Barriga subiendo stories de Instagram en funerales de sus vecinos municipales.

La muerte, o la búsqueda de la verdad quizás, ha hecho secretamente que los humanos vuelvan donde siempre. Es lo que ocurre una y otra vez, y como tal, lamentablemente volverá a ocurrir al revés. Pero, bueno, al menos quedó en evidencia que la buena onda no daba para tanto, no para jugar cuando hay algo que perder, y menos cuando era la vida.


Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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