Odiosidades

En estos días mucho se habla de Bomberos, quienes sin duda personifican al héroe en todo su esplendor, aquel que acude en ayuda de otros sin mediar otra cosa que su deber, no impuesto por leyes sino por su propia moral. Sin embargo, tras la idealización de Bomberos, parece olvidarse que detrás de cada uno de ellos hay personas, mujeres u hombres, padres, hijos, hermanos, parejas. Bueno sería recordar aquello, sobre todo en estos días cuando, por redes sociales, se han hecho notar los prejuicios y resentimientos clasistas y racistas hacia grupos como los mapuches, los empresarios, los ricos, los de aquí, los de allá, etc.

Cuando usted emita sus odiosidades y prejuicios hacia ciertos grupos, piense que en Bomberos hay individuos con diversos orígenes, fenotipos y apellidos. Con distintos ingresos, disímiles pasares, con distintas profesiones u oficios. Algunos son abogados, otros mecánicos o médicos, también hay albañiles y profesores, incluso periodistas, empresarios o funcionarios públicos.

No olvide entonces que para ser bombero da lo mismo si se es de origen mapuche u origen europeo, o si se es de un barrio rico o no tan rico. Si se es empresario o empleado. Porque para los Bomberos, esas diferencias no son las importantes ala hora de cumplir su máximo ideal: trabajar de manera voluntaria y en conjunto para ayudar a otros.

 

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Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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