Obsesión con las alturas

En Concepción existe una obsesión: limitar las construcciones en altura.

La consulta ciudadana, que contó con una escasa participación – apenas 11.728 votos, que corresponden a un 5% del padrón electoral– es una muestra de ello. Es que no es ninguna prioridad, así lo grafica la reciente encuesta Adimark. Catalogada con el número 14º de 17 opciones, siendo prioritarias la seguridad, capacidad peatonal y acceso a áreas verdes. De igual forma, se insiste con profundizar, de pésima manera, en el tema en cuestión.

Winston Churchill señalaba que “un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”. Bien cabría en dicho concepto el alcalde Álvaro Ortiz (DC) con esta temática.

Es que la Municipalidad prosigue en acercarse al abismo. No solo por los diferentes cuestionamientos y reparos que merece el actual proyecto, sino que también por el congelamiento de permisos de construcción. Aquel fanatismo contagió a Hualpén, pues allí también se frenó en seco al rubro de la construcción.El problema radica en los efectos en materia laboral, expectativas y calidad de vida que esto trae para la población. Desde octubre a la fecha se han perdido 300 mil empleos en el país. Con el avance de este proyecto y el estancamiento de la actividad, caerá bruscamente la inversión en la ciudad y habrá, por tanto, menos empleos a los cuales optar. Recordemos que la construcción emplea a un rango cercano de 60 mil personas en la región del Biobío, siendo su capital Concepción. De aprobarse el proyecto, acto seguido se encarecerá el suelo del centro de la ciudad, haciéndose exclusivo para la élite de la población. Por tanto, trasladando más personas a la periferia, teniendo que asumir costos mayores en tiempo y recursos en traslados. Empeorando así la calidad de vida penquista.

“Ante la limitación de la construcción en altura, priorizar en el aumento de la oferta de viviendas, permitiendo que la actividad emplee a más personas y otros servicios aledaños puedan sumarse al crecimiento, sería buscar progresar”.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística (INE) reveló las cifras de nacimientos de 2018. En ella se consigna a Biobío con un 8% de crecimiento. Asumiendo que en 2004 el Plan Regulador Comunal se propuso repoblar el centro de Concepción, el nuevo bosquejo solo desaprovechará el aumento en la población regional para mantener su tendencia al despoblado del centro de la urbe.

El impacto toca otras variables también. La construcción y la vivienda, aproxima a otras actividades, como lo es el comercio y servicios. Entonces, resulta paradojal persistir en chocar contra un muro – no de concreto, sino que de tozudez– en esta ocasión. La densificación equilibrada es una opción interesante de analizar. Eso implica analizar y sopesar todas las variables sobre la mesa. No ensañarse con restringir la altura, cerrando los ojos ante su impacto. Priorizar en el aumento de la oferta de viviendas, permitiendo que la actividad emplee a más personas y otros servicios aledaños puedan sumarse al crecimiento, sería buscar progresar.

La libertad de emprendimiento ha sido lo que ha permitido mejorar la calidad de vida de muchas personas, en las más diversas variables. Darle la espalda solo pondrá en jaque y tensión a la ciudad.

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