Madrid, museos y constituciones

Viajé a Madrid en una delegación organizada por la SOFOFA. Íbamos como siempre a aprender, ver oportunidades y atraer inversionistas. Me acuerdo hace 20 años haber hecho un viaje parecido a Silicon Valley con el entonces presidente Ricardo Lagos.

En esa visita con Lagos, todo el mundo nos felicitaba y nos preguntaba “¿cómo lo hicieron?” ahora en cambio las caras eran de condolencias y la pregunta era “¿qué les pasó?”. En poco tiempo pasamos de explicar una historia de éxito a una de fracaso.

Nadie firma un contrato importante con un delincuente sin leerlo con cuidado y pedirle a un abogado que lo revise. La columna vertebral de esta constitución la redactó el partido comunista así que preocúpese. Es un texto lleno de ambigüedades, neologismos, contradicciones y trampas.

Mi primera actividad fue una visita al Museo del Prado. Lo había visitado antes, pero sin guía. Ahora nos acompañaba un experto que en algo más de 2 horas nos llevó a ver las obras más representativas, incluyendo por supuesto la estatua griega donada por Claudio Bravo.

Frente a cada obra el guía nos explicaba, desde dónde debía mirarse, la simbología y los mensajes contenidos en él, la importancia de la elección de cada color y su significado. Que distinto es visitar un museo con un experto y apreciar en profundidad obras de arte que como lego no logramos dimensionar en plenitud. Lo mismo ocurre con todos los profesionales. Qué diferente es la observación de un edificio que hace un arquitecto o de una sinfonía que hace un músico que la que hacemos los legos. Cada profesional es capaz de apreciar detalles imperceptibles para el resto.

Algo similar pasa con la constitución. En sus casi 500 artículos los abogados vemos miles de problemas, y conflictos derivados de una muy mala redacción y de cientos de conceptos ininteligibles: “Justicia con perspectiva intercultural”; “el estado deberá conservar el cielo nocturno…“, “el estado …fomentará los circuitos cortos”, “La política fiscal y los presupuestos públicos se adecuarán al cumplimiento de un enfoque transversal de igualdad sustantiva de género…”, etc. Nadie firma un contrato importante con un delincuente sin leerlo con cuidado y pedirle a un abogado que lo revise. La columna vertebral de esta constitución la redactó el partido comunista así que preocúpese. Es un texto lleno de ambigüedades, neologismos, contradicciones y trampas.

Y algunos piensan aprobar porque “igual después se arregla” o “no será para tanto” o porque “sino incendian el país”. El país ya está incendiado y con esto le tiran parafina. Con este contrato no habrá SERNAC, VAR ni tribunal que nos defienda.

Chile entró a la convención como República unitaria y salió convertido en una piñata con 11 naciones y un país fragmentado. Entró con una constitución firmada por Lagos y saldrá con una rubricada por el PC. El poder se concentra en una cámara de diputados (la peor evaluada por la ciudadanía) y se debilita al Presidente, al Poder Judicial, al Tribunal Constitucional y al Banco Central (los adultos responsables de nuestro sistema político). Ganan los indígenas a quienes la mayoría no puede hacerles nada sin su permiso y pierden los chilenos a los cuales la mayoría les puede hacer de todo sin permiso. La clase media pierde sus ahorros previsionales, el 7% de su sueldo que aportaba a la Isapre y la subvención para su colegio. Pierden las regiones que les quitan el Senado y ganan la burocracia y los políticos que multiplican los cargos públicos (más de 10 nuevos órganos estatales) y se debilitan las policías para beneficio del terrorismo y la delincuencia.

El trabajo de la Convención, empeora los problemas que teníamos (pensiones, educación, salud, violencia y desgobierno) y crea nuevos problemas (más inflación, burocracia y conflictos de tierras). Ahora bien, en el documento hay cuestiones accesorias que pueden ser valiosas, pero nada en la vida fracasa o genera conflictos por sus virtudes, sino que por sus defectos y aquí la columna vertebral de la constitución es defectuosa más allá de toda redención. En el plebiscito de entrada compitió la realidad con un sueño. Hoy compite la realidad con esta criatura tramposa y antidemocrática hecha por la ultraizquierda. Por eso cuando considere su voto recuerde la frase de Einstein: “el mundo no está amenazado por las malas personas, sino por las que permiten la maldad”.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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