Los factores internos también importan

La desaceleración que experimenta China y su potencial impacto en Chile -al inducir una mayor caída en el precio del cobre- es la excusa perfecta para que el Gobierno de la Nueva Mayoría oculte su propia ineptitud. Obviamente, el precio del cobre es una variable importante para el crecimiento.

El viento a favor o en contra que puede generar el contexto internacional escapa de las decisiones políticas que pueda tomar el Gobierno de turno. No obstante, la desaceleración generada por la disminución de la inversión corre por cuenta del Gobierno de turno, debido a la poca claridad de sus mensajes.

Es en este punto, precisamente, donde el daño de las reformas es extremo, generando incertidumbre entre los privados e inversores, parte importante en la generación de empleo y progreso de Chile. Echarle la culpa del estancamiento económico al contexto internacional no es más que una excusa infantil. Es más, toda la región tendrá viento en contra en el momento que EEUU incremente su tasa de política monetaria. El contexto externo adverso es una realidad que ya deberíamos tener asumida.

El punto es tener alternativas para lidiar con el viento en contra. Aquí, la alternativa es la inversión y el empleo que pueden generar las inversiones privadas. Pero para que esto suceda, sería óptimo que el Gobierno evalúe repensar las reformas. Está demostrado, y así incluso lo reconoció el ministro Nicolás Eyzaguirre, que los cambios que se han querido introducir a nuestros sistemas tributario, laboral, previsional e incluso constitucional, no han estado a la altura de un país que durante décadas se destacó por su seriedad y prosperidad.

Esto del “realismo sin renuncia”, que supone que no todas las reformas se podrán realizar en el actual Gobierno, ha abierto una suerte de luz al final del túnel. Eso se manifestó en la mejora del Índice de Confianza Empresarial (ICE), que se aceleró en agosto a pesar de ubicarse en cifras negativas. Es de esperar que los distintos poderes del Estado comiencen a entender que empresarios con reglas claras estarán proclives a mayor inversión y que mayor inversión es igual a más empleo y crecimiento para todos. ¿Cómo logramos cambiar la ruta?

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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