Los desafíos de la Convención

Lo sucedido el pasado 15 y 16 de mayo trae consigo múltiples reflexiones respecto de los resultados. El primer punto para analizar es la baja participación en las elecciones en comparación con la alta convocatoria que tuvo el plebiscito del 25 de octubre. Se podría intuir que esta ausencia en las urnas responde al descontento general de la ciudadanía con la élite política, como también a una desinformación respecto del proceso, ya que por primera vez se estaban eligiendo dos nuevos cargos – gobernadores regionales y convencionales constituyentes – de los cuales existía poco conocimiento de su rol y atribuciones.

Ante este escenario, es muy difícil poder sacar conclusiones apresuradas a lo que podría pasar con el plebiscito de salida de la nueva Constitución, pues se sumaría un 58% de nuevos electores dada la obligatoriedad en la participación y de los cuales no conocemos la tendencia de voto.

Un segundo tema para revisar se vincula con los bajos resultados obtenidos por los partidos políticos tradicionales. En las urnas se castigó a quienes eran parte de estas listas y se premió a los que formaron parte de listas de “independientes”, quienes fueron el factor sorpresa de estas elecciones. Es importante que los conglomerados políticos saquen conclusiones de estas cifras y se centren en hacer la pega real, volver a las calles, escuchar las inquietudes de las personas, volver a construir una mística alrededor de las ideas de la libertad y fortalecer positivamente a los partidos políticos para que prime una democracia sana en nuestro país.

Por otro lado, existe una preocupación alrededor del proceso constitucional, ya que la ciudadanía espera que los convencionales electos no caigan en las mismas prácticas que los parlamentarios actuales, sino que tomen con seriedad la tarea encomendada sin farandulizar la actividad de deliberación, ni caer en peleas de egos.

Es importante entender que este es un proceso que se debe construir en un entorno de acuerdos, sin imposiciones de sectores, bajo un clima de tolerancia y respeto y, sobre todo, conocimiento de las materias que se abordarán respecto de lo qué es una Carta Fundamental.

No hay espacio para adueñarse de la verdad. Los convencionales deben asumir humildemente esta labor de redactar una buena Constitución para todos los chilenos, sin marginar a nadie por su pensamiento político. Es importante recordar que vivimos en un país con pluralismo y, por consecuencia, democrático. Recordemos que solo representan al 42% de los chilenos, y hay otro 58% al cuál no pueden dejar de lado para construir el país que soñamos.

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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