¿Logro civilizatorio?

Señor Director:

En carta de ayer Fernando Atria afirma que los sistemas de seguridad social fueron históricamente un “logro civilizatorio de la izquierda”. La afirmación es interesante, pues la paternidad del sistema de reparto que propone la izquierda en Chile corresponde al canciller Otto von Bismarck, un nacionalista e imperialista universalmente considerado de derecha autoritaria.

Bismarck, en efecto, definió su sistema de seguridad social como “socialismo de Estado”, y lo articuló en parte para competir con las promesas del socialismo revolucionario de la época. Tampoco ocultó Bismarck, a diferencia de lo que ocurre hoy, las intenciones de su proyecto: “Cualquiera que tenga una pensión -del Estado- se encuentra más satisfecho y es más fácil de manejar que quien no tiene esa expectativa. Mire la diferencia entre un empleado privado y uno en la cancillería o la corte; el último aceptará mucho más porque tiene una pensión que recibir”, dijo Bismarck en un discurso el 18 de mayo de 1889. Y añadió: “Será una gran ventaja cuando tengamos 700 mil pensionados pequeños obteniendo sus ingresos del Estado”.

La propuesta de Bismarck, como observó el historiador A.J.P. Taylor, se encontraba inmersa en el colectivismo nacionalista, el cual implicaba controlar a los trabajadores alemanes al hacerlos dependientes del Estado, es decir, del mismo Biscmarck. Para ello, según relata David Kelley, Biscmarck debía destruir las asociaciones voluntarias del socorro mutuo que diversos trabajadores alemanes habían conformado para financiar sus pensiones de manera independiente del Estado, objetivo que consiguió. Sería finalmente sobre la base del legado colectivista y nacionalista de Bismarck que los nacionalsocialistas construirían su proyecto totalitario décadas después.

Como explicó el historiador Götz Aly, el Estado benefactor nazi de la década del 30 resultó crucial para lograr el apoyo del pueblo alemán, totalmente dependiente de quienes lo administraban.

Así las cosas, quienes adhieren a ideologías colectivistas de izquierda o de derecha -en esto no hay diferencia real entre ambas- podrán considerar “un logro civilizatorio” el modelo de control estatal sobre la vida de los trabajadores diseñado por el nacionalista Bismarck. Los que creemos en la libertad y dignidad personal, por el contrario, no dejaremos de advertir que el ataque a las AFP no se trata ni de solidaridad con los jubilados ni de su bienestar, sino de una cuestión de crudo control sobre la vida de los trabajadores de manos de quienes, a su vez controlan o pretenden controlar el poder del Estado.

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