La virtud y el poder

SEÑOR DIRECTOR
Dijo Marco Tulio Cicerón en boca de Escipión: ‘¿qué puede haber mejor cuando la virtud gobierna la República? Cuando el que manda a los demás no es esclavo de su ambición, cuando él mismo vive todo aquello que predica y exige a los ciudadanos, sin imponer al pueblo unas leyes a las que él no obedece, sino ofreciendo a sus ciudadanos su propia conducta como ley’ (Sobre la República, 34,52).

Estas palabras cobran especial importancia para nuestro país ahora que nos embarcamos hacia un proceso constitucional. La sabiduría popular nos dice que ‘el papel lo aguanta todo’, que poco importa lo que pueda ser escrito en una norma si no somos capaces de mejorar nuestras actitudes a la hora de aproximarnos a la cosa pública.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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