La Moneda

Tras una semana intensa en la arena política, en que se temió inclusive lo peor, La Moneda sigue de pie. Algunos intentaron, mediante afirmaciones vagas, infundadas, malintencionadas, utilizando juicios aún inconclusos, dar la estocada final.

Tomar como punta de lanza las violaciones de DD.HH. cometidas por agentes del Estado -que de paso, hay que reiterar que deben ser investigadas y sancionadas con firmeza a sus responsables- para endosar aquello al jefe de Estado, sea por acción u omisión, es una afirmación gravísima e irresponsable.

Urge recordar una cuestión que parece ser solapada en los tiempos que corren. El actual gobierno fue electo con más de 3 millones de votos, un 54% del electorado. Intentar una acusación constitucional con afán de generar un vacío de poder ante un gobierno electo democráticamente, no es ser un defensor de la democracia, es poner en la mesa mi agenda y utilizar todos los mecanismos posibles para golpear el tablero y girarlo a mi conveniencia, sea como sea.

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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