Publicado el 28.09.2015

“La mayoría de la gente no quiere ser Igual en la miseria”

Por Rosa Zamora

Autor de “La tiranía de la igualdad” plantea que esa condición es incompatible con la libertad, fustiga las reformas del Gobierno, no cree que se requiera una nueva Constitución y dice que hasta los años 80 “Chile era un país ratón, pobre y del montón”.

“No pretendo ser neutral ni políticamente correcto y tampoco que estén de acuerdo conmigo”, aclara de partida el abogado y columnista que afirma que la educación no es un derecho, que no tiene ningún problema con el lucro, que encuentra desastrosas las reformas estructurales, considera inconducente elaborar una nueva Constitución y que recuerda que en 2006, en su libro “El Chile que viene”, vaticinó que sin un cambio de políticas el país se iba a convertir en “uno más de América Latina, no un jaguar, sino apenas en gato de campo, con suerte”.

Axel Kaiser, quien cursa en Alemania su doctorado en Filosofía, se mueve con soltura y proyecta imágenes durante su conferencia en el ciclo “Construyendo Región”, organizado por la delegación regional de la Cámara Chilena de la Construcción, y mientras los gráficos se pueblan de líneas rojas y azules, sostiene que hasta los años 80 Chile fue “un país ratón, pobre y del montón” hasta que con las reformas económicas se cuadruplicó el ingreso per cápita y llegó a ser el más próspero de la región, pero ahora, enfatiza, “pienso que lo que se viene es grave”.

El autor de “La tiranía de la igualdad” y director ejecutivo de la Fundación para el Progreso afirma que “la igualdad fáctica y la libertad son conceptos totalmente opuestos e incompatibles” y que “es imposible respetar los proyectos de vida de las personas, esto es, el despliegue de su singularidad en todo su potencial, y al mismo tiempo esperar igualdad”.

“VAMOS A ESTAR PEOR”
¿Por qué dice que lo que se viene para Chile es grave?
– Porque económicamente vamos a estar peor. Eso va a tener un impacto social importante, va a haber menos empleo, menos oportunidades, los ingresos de las personas van a caer, va a haber más polarización política, inestabilidad institucional, un cuestionamiento cada vez mayor al sistema democrático porque es incapaz de resolver los problemas de la gente o de crear estabilidad, y creo que también va a haber más delincuencia. Los indicadores que a la gente más le importan se van a deteriorar.

¿Cuáles son las señales del populismo que dice ver hoy en Chile?
– Lo primero fue el programa de la Presidenta Bachelet que fue muy demagógico y agresivo en contra de un determinado grupo que llamaron “los poderosos de siempre”, un famoso video del gobierno, al cual culpaban casi de todo lo que estaba pasando en el país y eso es típico de los movimientos populistas: la redistribución por parte del Estado, la promesa de arreglar los problemas de todo el inundo y esta retórica de lucha de clases típico de los populismos. Lo otro son candidatos como ME-0 o personajes como Giorgio Jackson que están bien en las encuestas y claramente son populistas.

DESPILFARRO
Usted percibe un “despilfarro enorme de recursos públicos”. ¿El gasto social es un despilfarro?
– Cuando se hace mal es un despilfarro. Yo hablo de despilfarro en el sentido de que hay recursos y se gastan mal. Cuando uno tiene un sistema de educación en cual se han más que triplicado los recursos -Chile es uno de los países de la OCDE donde más ha aumentado el gasto en educación- y los resultados de los colegios estatales son pésimos; cuando uno tiene empresas estatales como Codelco, que producen con una ineficiencia terrible en comparación con la competencia; otras tipo de Enap que también son tremendamente ineficientes; un Transantiago que genera un déficit enorme; cuando hay sistemas de salud que no tienen el nivel de calidad que debieran tener para los recursos que se les inyectan, uno ve que hay una ineficiencia, un despilfarro gravísimo. Con eso sí que se afecta la dignidad de las personas porque son recursos que no benefician a los que más necesitan, sino a unos pocos que no crean un aporte, que no generan un valor para el resto y que se llenan los bolsillos. Y eso no puede estar bien.

REFORMA “DESASTROSA”
En una columna planteó que la educación gratuita no es gratis.
– Nada es gratis en el mundo. Cuando se habla de educación gratuita no significa que no cueste planta, sino que quienes la reciben no la paguen. ¿Es esa una buena política desde el punto de vista del efecto social? ¿Es algo que puede considerarse justo? Pienso que es una mala política porque en general la gente que va a la universidad tiende a ser de los segmentos de mayores ingresos y por lo tanto se financia una inversión en su capital humano con recursos de los sectores medios y de menores ingresos, lo cual es regresivo. No me parece que sea justo que el que se beneficia de una inversión no tenga que pagar por ella. Si vamos a gastar recursos, que se destinen a salas cunas para los niños y no que se gasten en estudiantes universitarios.

¿No cree que la reforma laboral va a permitir un mejor equilibrio entre el poder de empresarios y trabajadores?
– Yo creo que eso es un mito. Le va a quitar mucho poder a los trabajadores porque no les va a permitir negociar beneficios aparte de los sindicatos, ni trabajar si quieren hacerlo cuando otros compañeros están en huelga según lo que dispuso el sindicato; se los va a obligar a someterse a lo que el sindicato diga. Es una reforma para favorecer a los sindicatos, pero ellos -y hay muchos estudios sobre esto no necesariamente representan a los trabajadores. De hecho la mayoría de los trabajadores no está sindicalizado voluntariamente porque muchos no se sienten representados por los sindicatos. Y como al mismo tiempo va a introducir una rigidez muy grande en el sistema, porque no se puede reemplazar en huelga y establece una serie de limitaciones, va a aumentar el desempleo porque sube el costo del trabajo. Y van a caer los salarios también. Eso lo doy firmado. Entonces es una reforma desastrosa.

LA CONSTITUCIÓN
¿En qué debe cambiar la Constitución del 80 o debe permanecer inmutable?
– Es que la Constitución del 80 ya casi no existe como estaba el 80, se le han hecho decenas de reformas, algunas aprobadas por plebiscito. Con Lagos en 2005 se aprobaron muchísimas, a tal punto que él mismo declaró que por fin Chile tenía una Constitución a la altura de países democráticos. Entonces, ¿cuál es el punto de hacer una nueva Constitución, cuando la actual funciona bastante bien? No hay un periodo de la historia con más estabilidad tanto económica como política. Ya se reformó el binominal. ¿Qué quieren? ¿Una Constitución que le garantice derechos a todo el mundo? Por muy noble que pueda parecer eso, si no existe crecimiento económico y recursos para financiado, no sirve absolutamente de nada.

Entonces discrepa de las declaraciones de Camila Vallejo en el sentido de que garantizar derechos no tiene que estar sujeto al crecimiento económico
– Es que eso es absurdo, no tiene ni un sentido. La Constitución de la Unión Soviética, que a ella seguramente le gustará, garantizaba todo tipo de derechos sociales y no se cumplía ninguno. ¿De qué sirve? La Constitución venezolana garantiza todo tipo de derechos y la gente no puede ni comprar confort en el supermercado.
¿De qué sirve poner miles de derechos sociales si al final ellos no son otra cosa que derechos sobre riqueza que se ha producido? Para dar algo, alguien tiene que producirlo. Y Camila Vallejo no produce riqueza. Los gobiernos tampoco. Si yo se lo quito a alguien para dárselo a otro, tengo que procurar no quitarle tanto como para eliminarle incentivos a seguir produciendo. De lo contrario no produce nada.

EL MODELO
¿Por qué el modelo económico ha sido según su misma percepción cuestionado de manera masiva en Chile? Felipe Lamarca dijo que la gente sentía “que se la estaban afilando” permanentemente. ¿Será por eso?
– Hay algo de eso. Efectivamente, hubo muchas veces abusos, cosas que contribuyeron a minar la credibilidad del sistema. Pero si uno aplicara el mismo estándar para el sistema público, para el Estado, la cantidad de abusos que se cometen contra la gente a mi juicio son mucho más grandes y peores, porque se supone que ellos nos representan y están ahí por nosotros. Hasta cierto punto eso es un factor, pero por otro lado se suman un eslogan, un discurso emotivo y una serie de mitos, porque considerando todo el sistema, si se miran las cifras, ha funcionado bastante bien, aunque podría funcionar mejor.

¿Pero deshacemos de este sistema y ponerlo todo en manos del Estado nos va a mejorar la calidad de vida, vamos a estar mejor, vamos a tener más riqueza? ¿Tendremos mejor salud si cerrarnos las clínicas privadas y terminamos con las isapres, va a haber mejor salud porque el Estado se haga cargo de todo? Lo mismo con la educación.

¿Cuáles son esos abusos del Estado que se le vienen a la cabeza?

– Todo el dinero que es de los chilenos y se despilfarra. Las malas atenciones en salud, la mala calidad en la educación. ¿No es un abuso para los niños más pobres de Chile que el profesor que da malas clases no pueda ser evaluado como corresponde y ser expulsado de su trabajo como nos pasa a todos los chilenos si hacemos mal la pega? ¿Cuántos funcionados públicos son casi inamovibles? Los mismos sindicatos de Codelco y la cantidad de privilegios que no tiene nadie más en el país. O cómo se mueven los parlamentarios con sueldos siderales y hablan de igualdad.

LA PROPIEDAD
Parte de la libertad es disponer de la propiedad, pero ¿qué pasa cuando se usa para perjudicar al resto, como en las colusiones, las alzas unilaterales de comisiones, la captura de la política para financiar intereses particulares o sectoriales?
– Evidentemente que el límite de nuestra libertad está en el daño a terceros. Por eso mismo debemos tener reglas del juego en las cuales la libertad es muy permitida, como en el fútbol, en que se es libre de jugar como se quiera siempre y cuando se respeten ciertas reglas. Si no, se sanciona. La libertad siempre da la posibilidad de abuso, por algo es libertad. Lo importante es que cuando se producen abusos haya sanciones ejemplares. Pero no solo a los grandes intereses, también a los pequeños. ¿Se acuerda que la gente abusaba de los planes de isapres, metía a parientes y todo eso? Chile también tiene esa cultura del abuso que es necesario cambiar y combatir.

EL LUCRO
Usted ha dicho que no tiene ningún problema con el lucro en la medida que se estén dando bien los servicios involucrados. ¿Está demonizado el lucro en Chile?
-Se ha demonizado y lo curioso es que lo ha hecho gente que lucra. Porque yo no creo que Camila Vallejo no lucre con los 8 millones que gana como diputada. O que Giorgio Jackson no lo haga. Todos lucramos. El lucro al final es la creación de valor que uno hace a la sociedad. Si hay gente que voluntariamente está dispuesta a pagar por lo que uno hace, quiere decir que lo valora. Entonces a mí me parece que un país donde se demoniza el lucro destruye los incentivos del progreso. ¿Cómo estaríamos si prohibiéramos el lucro en las empresas que venden autos, celulares o en los supermercados? No habría ningún supermercado abastecido y la gente no encontraría nada para comer. ¿Por qué en salud tienen que ser distinto? ¿Por qué una salud sin fines de lucro tiene que ser mejor que un supermercado sin fines de lucro?

LA IGUALDAD
¿Por qué habla de “tiranía de la igualdad” si a nivel social la igualdad se considera una condición deseable?
– Yo creo que la gente no quiere la igualdad, sino destacar y salir adelante, que su hijo sea el mejor, que le vaya bien en colegio, que tenga éxito. Entonces hay una especie de escisión entre la forma en que actúa, sus decisiones, y el discurso general. Me da la impresión de que cuando se habla de igualdad lo que entiende la mayoría de las personas indirectamente no es que todos estemos igual, sino que todos mejoremos. No está pensando en ser iguales en la miseria. No quieren estar igual que el que está peor, sino igual que el que está mejor. De eso se trata, de progresar. La pregunta es si ese progreso se logra bajando al que está arriba. Yo creo que no. Creo que se logra cuando el que está abajo sube y mejora.

POPULISMO Y LIBERTADES
¿Por qué encuentra peligroso que MEO, a quien define como “populista duro”, esté bien posicionado en las encuestas?
Porque cuando un populista llega al gobierno, la responsabilidad fiscal, el manejo de expectativas, las libertades de las personas, la democracia misma, sufren. Si uno mira la gente con la que ME-O se identifica, como Rafael Correa en Ecuador, el presidente Morales en Bolivia, Pablo Iglesias en España, Chávez en Venezuela, uno se da cuenta de que son movimientos, grupos, gobiernos, que han sido tremendamente negativos no solo para el bienestar, sino para las libertades de sus poblaciones. Ni hablar de la democracia, que prácticamente no existe en esos países. No digo que ME-O vaya a ser necesariamente igual a ellos, pero la tendencia que muestra, las amistades que dice tener, la simpatía ideológica, su discurso, indican que iría en esa dirección.

IDEAS SIN DEFENSA Y APLANADORA
Usted señala que nadie defiende las ideas de la derecha y Hugo Herrera plantea que además de estar en crisis intelectual ese sector pasa por otra de tipo político y de credibilidad, lo que define como una avalancha.
– Es cierto que la derecha no tiene claridad de ideas, aunque algunos personajes pueden quizá tener ideas más claras. Está en una crisis de credibilidad -que también le pasa a la izquierda, al menos a los partidos políticos- y no sólo no tiene ideas, sino que cuando las tiene tampoco tiene el coraje para defenderlas. Son muy pocos los que se atreven. Por lo tanto, no es sorpresa que le pasen la aplanadora.

 

Publicado en El Mercurio Valparaíso, 27.09.2015

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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