“La diputada Vallejo en un texto escolar”

Señor director:

Alejandra Arratia defiende la rigurosidad con que se elaboran los libros que reparte el Ministerio de Educación, frente al editorial de su diario que critica la aparición del extracto de una entrevista a la diputada Camila Vallejo en un texto de Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

En el texto en cuestión no sólo no se consulta a ningún especialista, sino que las opiniones seleccionadas no tienen coherencia entre sí respecto del tema en debate. Ni siquiera se contraponen. No hay contraste, ni discusión, sino declaraciones sueltas diagramadas en una página. Por lo tanto, no estaríamos frente a una falta de rigurosidad, sino frente a una tendenciosa y deliberada opinión predefinida. ¿Cuál fue el criterio pedagógico para seleccionar las citas? ¿Cuál fue el criterio para seleccionar a los emisores de dichas opiniones? ¿Por qué no se consigna la opinión de algún académico o especialista en desarrollo sustentable o económico?

Contrario a lo que plantea Arratia, esto no favorece el pensamiento crítico y libre, basado en el contraste reflexivo entre opiniones distintas sobre un mismo tema, sino que propende a la homogeneización y estandarización mental de los estudiantes. Es decir, coherente con un sistema educativo arcaico, favorece la domesticación de la opinión, maquillada de educación.

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Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad de los autores y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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