Publicado el 31.05.2016

“La crisis será un paseo por el campo en comparación con lo que hará Podemos”

La palabra “populismo” se repite día tras día en el discurso político, pero se suele asociar a todo tipo de partidos de forma despectiva, sin reparar en sus verdaderas implicaciones. Según el diccionario de la Real Academia Española, el populismo es una “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. Pero ¿no es este el objetivo hoy en día de todos los partidos?

En su libro ‘El engaño populista’ (Deusto), el filósofo y abogado chileno Axel Kaiser y la politóloga guatemalteca Gloria Álvarez, arremeten duramente contra el populismo latinoamericano –personificado en líderes como Hugo Chávez, los Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa o Michele Bachelet– que, aseguran, ha generado una opción política a su imagen y semejanza en España, que no es otra que Podemos, a los que no dudan en calificar como ‘fascipopulistas’.

Para los autores no cabe duda de que una opción política como la que defiende Pablo Iglesias llevaría España al desastre absoluto. Y así lo han explicado en una entrevista con El Confidencial.

PREGUNTA. ¿Qué es para ustedes el populismo?

AXEL KAISER. No tenemos una definición que pretendamos que sea definitiva porque es un concepto muy polémico y no tiene una descripción que sea compartida. Pero si hay unas características comunes del populismo que uno puede identificar: siempre es antiliberal, rechaza el capitalismo, cree que el estado es la solución a todos los problemas, aboga por una redistribución más dura de la riqueza, plantea una división no entre ricos y pobres, sino entre los poderosos y los no poderosos, la casta y el pueblo. Obviamente la política es demagógica, no es disciplinada fiscalmente, suele recurrir al inflacionismo como una forma de financiarse, no respeta las instituciones republicanas, en el sentido liberal de la palabra, como el estado de derecho, la división de poderes, la libertad de prensa y económica…. Prometen la solución de todos los problemas con procesos refundacionales. Son las ideas que mueven a los populistas y por eso gente como Pablo Iglesias está en la misma trayectoria que Fidel Castro, Evo Morales, Hugo Chavez o Cristina Kichner… Son gente que destruye los principios fundamentales de la sociedad libre, el respeto por el individuo, su derecho de propiedad y su libertad y responsabilidad.

P. Hay ciertos elementos del populismo que están cada vez más presentes en todos los partidos. ¿Es necesario cierto grado de populismo, ya sea de derechas o de izquierdas, para alcanzar el poder?

GLORIA ÁLVAREZ. Absolutamente. El populismo no responde a una ideología política, porque no es una ideología política, sino más bien un mecanismo de manipulación con varias aristas. Estamos viendo en Latinoamérica que no solo los regímenes aliados al socialismo del siglo XXI utilizan el populismo como herramienta de pan y circo, también lo hacen sus oposiciones, porque muchas veces los mismos asesores de campaña les dicen a los candidatos que es virtualmente imposible ganar unas elecciones en Iberoamérica sin ofrecer cualquier regalito gratis. Desgraciadamente, el populismo es la única manera de ganar votos.

Iglesias ha realizado un uso del lenguaje muy inteligente para dinamitar la credibilidad del orden existente en España

P. En el libro explican que alcanzar la hegemonía cultural, tal como la entendía Gramsci, es uno de los grandes objetivos de partidos como Podemos. ¿Ha ganado lo que entienden como populismo la batalla del discurso?

A.K. Efectivamente. En la política siempre hay algunos elementos populistas, pero hablamos de que un partido es populista cuando lleva los elementos del populismo a un nivel superior al resto de partidos. El objetivo del populista obviamente es hacerse con el poder para transformar las instituciones a su gusto, pero el fundamento para llegar a ello, la estrategia, es la hegemonía cultural. Eso es lo que ha pasado con el populismo menos sofisticado de América Latina, que tiene una raingambre socialista, porque la cultura latinoamericana lamentablemente está muy contaminada por las ideas colectivistas, por lo que es fácil para el nuevo populista prometer beneficios, bienestar… Esto no ocurriría de forma tan fácil en un país más desarrollado. Lo que ha hecho Pablo Iglesias de manera muy astuta es manejar la dimensión de la hegemonía cultural, que es la lucha por la conciencia de las personas, minando la credibilidad del sistema que hay hoy en España para proponer una alternativa que no es otra que el chavismo, que hemos visto en Venezuela. Sin embargo ha logrado una adhesión muy importante, porque ha realizado un uso del lenguaje muy inteligente para dinamitar la credibilidad del orden existente en España. Y para eso es muy importante la comunicación, las ideas y todo lo que hacen.

P. Al margen de que sus propuestas sean o no acertadas, ¿no creen que gran parte de la crítica que hace Podemos del panorama político actual es cierta?

G.A. En la parte de la denuncia de los partidos tradicionales, tanto Pablo Iglesias como cualquier populista lationamericano al denunciar en base a hechos las acusaciones de corrupción están en lo correcto. Lo que no compartimos es su solución, porque en lugar de ofrecer una solución viable que mueva a la sociedad a un progreso y una prosperidad incluyente, ofrecen todo lo contrario, una postergación de la miseria. ¿Hay una casta en América Latina? Sí la hay, la gente que tiene oligopolios y monopolios y privilegios que el mismo gobierno les da. Y ¿qué propone Iglesias? Más gobierno, para dar privilegios solo a la gente que a él le cae bien. Es lo que estamos viendo con los “boliburgueses” del chavismo, con la familia de Fidel Castro, de Evo Morales, Kichner… Al final, sí hay una casta que se ha privilegiado de tener exclusividades económicas, pero la única manera de acabar con esto es liberar el mercado, eliminando cualquier traba comercial, subsidio y arancel y que todo el mundo tenga posibilidad de competir, y el que no pueda competir se va a la quiebra. Y ya está. Pero esa no es la solución que proponen ellos.

No es cierto que la crisis de 2008 fuera producto del capitalismo, la verdad es que fue a causa de la intervención del Estado en los mercados

P. Ustedes creen que no existe un proyecto económico alternativo al capitalismo, pero supongo que reconocerán que este tiene sus errores. ¿No creen que la crisis de 2008 fue una causa del sistema capitalista?

A.K. No existe ninguna duda de que el sistema capitalista que evolucionó espontáneamente como el mejor, y lo hemos aceptado y adoptado, empíricamente es el que logra mejores resultados económicos y sociales. No cabe ninguna duda. No es cierto que la crisis de 2008 fuera producto del capitalismo, la verdad es que fue a causa de la intervención del Estado, de la banca central, en los mercados. Como han dicho muchos economistas de las mejores universidades del mundo, la reserva federal mantuvo las tasas de interés artificialmente bajas y es lo que creo la burbuja inmobiliaria que además alimentó el gobierno de EEUU a través de las hipotecarias estadounidenses. No hubo un mercado libre de crédito y tasas de interés como hasta el día de hoy no lo hay. Si viene otra crisis, que va a venir, no le echen la culpa de nuevo al capitalismo, porque las tasas de interés incluso negativas de Europa las ponen los bancos centrales a petición de los gobiernos, no tienen nada que ver con el mercado.

P. Usted afirmó en una entrevista que “los derechos sociales son un mito, un derecho social es un derecho a la plata de otro”. ¿No cree que los derechos sociales son una manera de reducir la desigualdad inherente al sistema?

A.K. La desigualdad por definición no es un problema. El hecho de que Cristiano Ronaldo gane el dinero que ganae y el resto de ciudadanos no ganen lo que gana él, mientras lo gane de manera honesta y participe en el mercado competitivo y la gente vaya a los partidos del Real Madrid y compre las camisetas, no me parece ningún problema. Lo que me parece un problema es la pobreza y eso se soluciona con crecimiento económico, como atestigua una vasta literatura especializada. No existe absolutamente ninguna evidencia empírica de que los derechos sociales y el incremento del gasto estatal aumenten la igualdad. De hecho, en mi libro ‘La tiranía de la igualdad’, cito un estudio donde se explica que el incremento del gasto del Estado aumenta la desigualdad, porque los mecanismos de recaudación fiscal disminuyen la inversión y se crea menos crecimiento económico y los salarios bajan. Por otro lado, cuando el estado redistribuye, y eso en España lo deben saber muy bien, hay grupos de interés que capturan esa redistribución y que se benefician de esta.
El derecho social, si uno lo analiza bien, es el derecho a tener una prestaciones gratuitas, pero alguien las tiene que pagar. Si yo quiero tener educación superior gratis como estudiante lo que estoy diciendo es que quiero tener un beneficio, me quiero lucrar, sin entregar ninguna contraprestación a cambio y estoy haciendo que el estado obligue a otra persona a financiarme a mí. Otro tiene que trabajar para mí, el estado tiene que obligarle, porque tiene que redistribuir la riqueza, quitándola a través de impuestos para beneficiarme a mí. Esto no es un argumento en contra de todo tipo de redistribución, es un argumento en contra de la justificación que se usa para ese tipo de redistribución, los servicios sociales. La gente no tiene por existir el derecho a que le den la vida gratis y eso a mi me parece un error que genera dispersiones tremendas y deja a todo el mundo peor. Esto no es sostenible a la larga, la cosas no son gratis y alguien tiene que pagarlas. Los derechos sociales son una panacea con un objetivo noble, pero que en la práctica no sólo restringe la libertad y no es sostenible desde el punto económico y fiscal. Los países europeos están viendo una crisis precisamente porque han excedido su capacidad de gasto en materia de derechos sociales.

P. En España, como sabrán, han surgido nuevos partidos políticos y en concreto, Podemos, es un gran defensor de aumentar los derechos sociales. ¿Creen que su posible victoria es un peligro tan grande como pintan los liberales españoles?

A.K. Hay un dicho muy antiguo que dice que no hay un enemigo suficientememente pequeño para subestimar. Podemos es un enemigo de la libertad y hace unos años atrás nadie habría pensado que habría alcanzado el lugar que ha alcanzado. Efectivamente puede ser que Podemos nunca logre poner realmente en jaque la estabilidad de España, como ocurrió en Venezuela, Ecuador, Bolivia… Pero puede que sí. No es algo que podamos descartar. Hay que tener cuidado. Podemos es un síntoma de la enfermedad del sistema político español, un síntoma que nos recuerda que hay algo que se está descomponiendo, y no es la solución, es la máxima expresión de esa descomposición. Se pretenta como solución pero es todo lo contrario. Si se deja avanzar y nadie puede decir que sea imposible que siga avanzando, puede llegar un punto en que se convierta en una amenaza real, concreta y presente, al orden institucional democrático español. Puede ocurrir. Ha pasado muchas veces a lo largo de la historia, en distintos países y siempre empieza de la misma manera, un pequeño grupo de gente radical que empieza a tomar fuerza, todo el mundo dice que son unos locos que están diciendo tonterías y finalmente toman el poder. La historia está plagada de este tipo de ejemplos.
“Populismo vs República” con Gloria Álvarez

P. ¿Cómo será España si en las próximas elecciones ganara Podemos?

A. K. Si Podemos tuviera el poder en el ejecutivo y el parlamento, lo más probable es que se comportase como todos los movimientos parecidos que hay, haciendo una serie de transformaciones constitucionales y en poco rato tendrían la economía española sobre las rodillas. La crisis que ocurrió en estos últimos años sería un paseo por el campo en comparación con la que habría si Podemos gobernara aplicando sus ideas. Vemos el caso de Chile. Es un país muy exitoso económicamente, en tiempos de la crisis muchos españoles se fueron a Chile y les iba muy bien. Hoy tenemos un gobierno de Bachelet que llegó siendo mucho más radical que en su primer gobierno, muy populista y socialista, y en dos años ha logrado generar los peores indicadores económicos de los últimos 30 años. Yo me pregunto cuánta gente va a invertir en España si el día de mañana Podemos comienza a realizar sus transformaciones populistas y socialistas. Tengo muchas dudas de que los inversores tuvieran ganas de venir a España a arriesgar su capital y su patrimonio con un gobierno que no cree en la propiedad privada, no cree en la empresa libre, no cree en impuestos razonables ni nada por el estilo. Es una amenaza, sí, claramente. También es verdad que en tiempos de campaña las cosas se suben de tono, pero no se puede descartar como un peligro para España.

El PP y el PSOE son partidos muy parecidos, socialdemócratas. Si yo fuera español votaría por Ciudadanos

P. En España, al menos sobre el papel, todos los grandes partidos (de izquierda y derecha) defienden mantener el estado de bienestar, una educación y una sanidad pública, gratuita y universal ¿Cree que es un error?

A. K. Lo que ocurre es que estamos viviendo periodos de crisis económica en distintas partes y la gente tiene un mal diagnóstico de por qué estamos en crisis. Claramente, la crisis que surgió en la economía española fue por la introducción del Euro y la burbuja inmobiliaria, producto del flujo de capitales gigantescos desde el norte de Europa, porque las tasas de interés en España bajaron artificialmente después de incorporarse al euro. La gente no sabe estas cosas, cree que el problema es el sistema capitalista. Cuando entra en crisis el modelo, el estado es muy interventor, distribuye mucha riqueza, tiene condiciones laborales muy inflexibles y no se puede ajustar, y el paro llega a porcentajes intolerables. El sistema capitalista no generaría estas crisis profundas si hubiera competencia de verdad, si el gobierno no interviniera, si la legislación laboral fuera más amigable con el emprendimiento y la libertad de empresa y los impuestos más moderados. Lo único que ha hecho Rajoy es subir los impuestos y el endeudamiento ha subido por las nubes, es uno de los más altos de la historia. Dice mucha gente que de aquí a un par de años vamos a sufrir una nueva crisis económica, ¿qué va a hacer España? Las reformas no las han hecho: no han flexibilizado de verdad el mercado laboral, no han descentralizado la administración burocrática, no se han reducido la cantidad de burócrtatas ni el enorme gasto… Tienen una población acostumbrada a que el estado redistribuya y les dé un montón de beneficios, y es difícil hacerlo, pero la realidad termina imponiéndose y las leyes económicas también. Los recursos son escasos y cuando tienes un sistema corrompido, y en España han salido a la luz muchísimos casos de corrupción, peor todavía. ¿Qué va a pasar? Quizás Podemos llega al gobierno porque la gente no ha entendido el origen del problema y les va a creer a ellos.

P. ¿A qué partido cree que deberían votar las españoles en las siguientes elecciones?

R. Si yo fuera español votaría por Ciudadanos. Me parece un partido bastante sensato, del que obviamente se pueden criticar muchas cosas como de cualquier partido, pero es novedoso y es más cercano a las ideas liberales, que son las que les hacen falta a los españoles. Los otros al final son todos socialdemócratas, el PP y el PSOE son muy parecidos, y en eso creo que Pablo Iglesias no está tan equivocado, pero su solución al problema es mucho peor que la enfermedad. Si hay algo alternativo un poco distinto, con la cercanía a las ideas que van a permitir que funcione mejor este país, es el grupo de Ciudadanos, pero los españoles tendrán que decidir. Les va a tocar y espero que decidan bien.

Fuente: elconfidencial.com

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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