Intuiciones erradas

En la época en que la esquina de Lyon con Providencia estaba llena de smog y gente se podría haber parado a cualquier persona para preguntarle por lo largo de los cuellos de las jirafas. La mayoría habría dicho que son así por que lo ejercitaron durante siglos persiguiendo las ramas de los árboles. Esos alargamientos habrían sido heredados a sus hijos y así habrían evolucionado. Esa era en general la idea de Lamarck, contradicha años después por Darwin. No sé por qué, pero el lamarckismo dominó en el sentido común. Intuición quizás.

Lo mismo, pero peor, pasa con la economía: por eso “Felices y Forrados”, estafas piramidales y “académicos” como Atria esparciendo la idea de que los ahorros para las pensiones no son de los trabajadores. Nadie sea pasea por matinales esparciendo ideas evolutivas —aunque, para aumentar el pesimismo, existen los antivacunas—. Con el PIB pasa algo parecido: si una persona no se deprime y escapa ante la pregunta de si el PIB es “flujo” o “stock”, la mayoría diría que es un stock, que es algo fijo, algo así como un cubo de hielo. Sería algo dado; por eso se ve tan fácil tomarlo y repartirlo, y por eso la impaciencia por hacerlo. Pero no es así, no es un cubo, es un flujo, como agua que pasa por un túnel en un tiempo dado —un año, por ejemplo—. Si empiezan a taponear el túnel con esclusas, el flujo se va o ni se asoma. Todos pierden. Mejor dejar pasar la mayor cantidad de agua posible —cumpliendo las reglas y protegiendo las palmas chilenas, por si acaso—. Parte del flujo se capta con impuestos y se reparte a quienes no tengan (¿seré socialdemócrata?). Si en un año pasa la misma cantidad de agua que el anterior, no hubo “crecimiento”. Si pasa algo más, hubo “crecimiento”. Palabra latera, pero importante.

Entender esto ayudaría a frenar ideas demagógicas como el impuesto a los súper ricos. Este es un impuesto a un stock, a un embalse de agua. Se busca sacar agua de los embalses, pero se les olvida que por lo general son “mágicos”, porque hacen aparecer mágicamente más agua: invirtiéndola. A veces la sacan y la consumen, como las donaciones a la Giorgio Jackson —¿a quién habrá donado Giorgio el 10% de su embalse?—. El consumo, eso sí, es flujo por una vez no más. En cambio, invirtiéndolo, ese flujo, si es bueno, genera más flujos, y así, más trabajos. Y, con más trabajo, más plasmas, libros y teatros. Amenazar a esos embalses hará que la gente saque el agua y la guarde fuera del país, como cuando los Stones, escapando de los impuestos en Inglaterra —al revés de hoy—, se fueron a Francia, donde nació el “Exile on Main Street”.

Tan evidente todo, y se sigue negando. Dicen que después de millones de años de evolución, “el medio” seleccionó naturalmente a quienes practicaron la negación sicológica. “El medio” ya cambió con la civilización, aunque igual es muy reciente como para una evolución.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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