Frente Amplio

La primera decisión de la Mesa Nacional del Frente Amplio, según la cual, descartaban la propuesta de un pacto único nacional con el resto de la oposición, era más razonable de lo que sugerían las duras críticas señaladas por el resto de la oposición. Desde el Frente Amplio saben muy bien que bajo el fin de “derrotar a la derecha” los sectores clásicos de la izquierda pueden terminar embridando un movimiento político que precisa de una libertad acorde al dinamismo de los movimientos sociales que la burocracia concertacionista es incapaz de interpretar. A su vez, desde el Frente Amplio también saben que reemplazar a la Concertación es cosa de tiempo, dado que la izquierda clásica fue incapaz de renovar sus liderazgos, superando muchos de ellos -presidenciables incluso- los 70 años. Por último, si ahora sus posibles camaradas menosprecian la decisión del Frente Amplio y apelan a una supuesta inmadurez ¿quién dice que no usarán ese mismo argumento una vez aliados para solucionar controversias internas?

Debo admitir que difícilmente podría estar más lejos del ideario del Frente Amplio, pero estas reflexiones se podrían extrapolar fácilmente a quienes, desde la derecha, quiere superar la desgracia que el piñerismo ha significado en el sector.

¿Podrá pensar el Frente Amplio en un largo plazo? ¿La presión de la vieja guardia podrá controlar el ímpetu de esta joven coalición? Espero que no hagan falta tantos comunicados de la Mesa Nacional del Frente Amplio para saberlo..

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


Comparte esta publicación: