Estado de la república

Pese a la crispación del ambiente político chileno de los últimos años, y de los agresivos ribetes que tomo la campaña presidencial, nada obstó para que Alejandro Guillier reconociera prontamente el triunfo de Sebastián Piñera y lo fuese a saludar. Incluso la Presidenta saliente, Michelle Bachelet, asistió cordialmente a un desayuno con el mandatario electo, pese a las descalificaciones mutuas que se dieron en el último tiempo.

“Existe el deber democrático de preservar lo que aún queda de república.”

Dentro de nuestro afán por auto-flagelarnos institucionalmente, la democracia chilena goza de virtudes que nuestros vecinos ya quisieran. ¿Se imaginan algo así en Bolivia, Venezuela o incluso en Argentina? En Venezuela no existe oposición, y la posibilidad de dialogo esta suprimida. En Bolivia, Evo Morales busca seguir el mismo camino. Y en Argentina el peronismo intenta, a punta de protestas, desbancar a Mauricio Macri.

Esperemos que las coaliciones que se van a ver las caras en el nuevo Congreso Nacional no socaven lo que queda de amistad cívica, lo que aún nos permite ser ejemplo de rectitud institucional en América Latina. Existe el deber democrático de preservar lo que aún queda de república.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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