Personas usando su celular
Publicado el 27.03.2020

Es culpa de la globalización: la narrativa más peligrosa que puede quedar después de la crisis

Una de esas cosas que se escucha a menudo referente a la crisis sanitaria (COVID-19) que enfrentamos como humanidad, es que la globalización, con su interconectividad y la constante movilización de personas fue el catalizador de la rápida y peligrosa expansión del virus.

La comparación se da sobre todo, pues es la primera pandemia desde 1918, cuando los soldados que volvían de la guerra a varios de los rincones del mundo portaron la mortal gripe española que provocó la muerte de entre 50 y 100 millones. Habiendo infectado, supuestamente, a 500 millones en todo el mundo. Es decir, mató a más personas (civiles y militares) que la Primera Guerra Mundial[1]. 

Dos historias de globalización

¿Estamos más expuestos ahora al contagio, con la rápida movilización de personas entre continentes? Efectivamente, la neumonía de Wuhan es la primera pandemia que el mundo enfrenta como un ecosistema disruptivo e interconectado, con días en los que hay alrededor de 150 vuelos por minuto[2] y con las concentraciones urbanas más densas de la historia.

Todo lo anterior sin contar que, en un mundo interdependiente, nadie podrá desentenderse del impacto económico que la pandemia está provocando, tanto en la productividad como en los mercados bursátiles[3], los que reaccionan volátilmente a este tipo de noticias.

El World Economic Forum, (WEF) publicó un artículo que retrata bien por qué esta pandemia significa un impacto para la producción mundial (al haberse originado en la llamada “fábrica del mundo”) y cómo la histeria y la incertidumbre continúan golpeando los mercados accionarios. ¿Esperanza? Según este artículo, “los negocios que inviertan en áreas estratégicas, operativas y financieras para empujar la resiliencia estarán mejor posicionados para responder y recuperarse”.[4]

La globalización y la cuarta revolución industrial no son los causantes de la expansión, sino herramientas para detenerla.

Sin embargo, esta interconectividad no parece estar siendo aprovechada por los gobiernos, que aún se proponen enfrentar problemas mundiales con soluciones locales, sin leer bien las señales internacionales o, peor, siendo ingenuos en confiar de información de países con censura institucionalizadas. Como detalla el WEF en su informe de riesgos globales 2020, “un progreso considerable se ha hecho desde la epidemia en África occidental durante 2014-2016, pero los sistemas de salud en el mundo siguen estando sub-preparados para las enfermedades infecciosas emergentes, tales como SARS, Zika o MERS.[5] Parece que con todas las lecciones, advertencias hacen referencia a esto mismo, incluso Yuval N. Harari, autor de obras como “21 lecciones para el siglo XXI”. Según él, un factor clave de la rápida expansión de este virus ha sido la falta de coordinación, y resalta que “la mejor defensa en contra de los patógenos no es el aislamiento, sino la información”. Lo que le falta a la humanidad, para el autor, es sobre todo liderazgo capaz de tomar decisiones difíciles y cohesionadas con otros agentes del escenario internacional.[6]

Y es que, contrario a esa narrativa que tanto se repite hoy en día, la globalización y la cuarta revolución industrial no son los causantes de la expansión, sino herramientas para detenerla y enfrentar esta crisis de manera más efectiva, pero también moldearán las relaciones y laborales sociales en el futuro.

El factor de la información

La coordinación y la información inmediata, un elemento clave de las aldeas globales, permite tanto a gobiernos como individuos prevenir e identificar la enfermedad, como también informar de manera coordinada a otros estados sobre descubrimientos, medidas y posibles respuestas a la pandemia. Si bien aún no está claro qué nivel de confianza nos pueden dar los datos entregados por el gobierno de Beijing y es condenable lo lento de la evolución de las medidas, lo cierto es que estamos en un punto en la historia en el cual la información puede viajar y ser recibida antes de lo que un avión cruza el Atlántico. En 1918, en cambio, cualquier información tardaba días en difundirse (si es que lograba difundirse en contexto de guerra)[7], y hubo países que enfrentaron la gripe española sin siquiera saber que estaban frente a la pandemia más mortal del siglo[8].

Luego, algunos países han implementado distintas medidas para identificar, controlar y detener la pandemia. Algo que queda claro a varias semanas del outbreak, es que el uso del Big data y la inteligencia artificial han ayudado a la prevención temprana de la pandemia en algunos países, incluso a los que están en las cercanías de China.

Un punto que me parece interesante destacar, es cómo la pandemia nos ha presionado a saltar de cabeza en el teletrabajo y la educación a distancia, hasta hace poco estigmatizadas ampliamente por considerárselas menos confiables.

Después de la crisis del SARS de 2003, Taiwán comenzó a prepararse para una nueva pandemia, entendiendo tanto la cercanía con China (cerca de 110 kilómetros) como la necesidad de tener un plan de contención efectivo en caso del brote de alguna enfermedad altamente contagiosa.  Las medidas de precaución, comenzaron a tomarse desde el minuto que aparecieron rumores de un brote de neumonía en Wuhan, incluso antes de comprobarse el contagio humano-humano. El gobierno se valió de herramientas como uso de Inteligencia Artificial y el Big Data para la identificación de los vuelos donde podía haber casos sospechosos de infección, y el aislamiento de individuos clave que provenían desde Wuhan. Más aún, se tomaron inmediata y preventivamente medidas como cierre de escuelas o la activación cohesiva de todo el sistema de salud del país, público y privado[9]. Las medidas tácticas, se suman a la alta competencia del vicepresidente Chen Chien-jen, un epidemiólogo doctorado de la Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health y una de las personas que (como esperaría Harari) ha liderado las medidas[10]. Otros países de la región, como Corea del Sur, Singapur o Japón, también lograron frenar el avance y aplanar la curva de contagio por la respuesta inmediata y canalizada hacia los brotes. Por supuesto, como siempre en el mundo del uso de datos privados, estas prácticas también levantan preguntas sobre el límite de la privacidad en una sociedad digitalizada.

La tecnología moldea el mundo

Junto con la globalización, la cuarta revolución industrial está ayudando a otros gobiernos, como el de Estonia, a mantener sus operaciones andando, pese a la crisis. La razón es que cerca del 100% de sus servicios públicos están disponibles de manera digital, y su avance en digitalización ha llegado a un punto en que el que el país está entregando servicios digitales a otros estados para asegurar cierta continuidad en servicios como la educación o el teletrabajo[11].

Incluso, más allá de la acción gubernamental, cualquier persona con acceso a internet puede actualizarse en tiempo real sobre nuevas noticias y descubrimientos, sobre cuáles son los síntomas de la enfermedad, cómo podemos prevenirla, dónde está actualmente, cuáles son los grupos de mayor riesgo o incluso qué lugares evitar. La digitalización, un factor de ventaja increíble, que incluso nos permite conectarnos con otras personas en el aislamiento y amortiguar los efectos psicológicos del aislamiento[12]. Un punto que me parece interesante destacar, es cómo la pandemia nos ha presionado a saltar de cabeza en el teletrabajo y la educación a distancia, hasta hace poco estigmatizadas ampliamente por considerárselas menos confiables. Esta crisis seguramente cambiará la relación entre el ciudadano común y la tecnología como un medio legítimo para consolidar relaciones educativas, laborales e incluso, sociales.

Si bien no se puede prever realmente cuál será la escala de esta pandemia, hay dos puntos que es importante tener en mente. El primero, es que esta crisis sienta un precedente político, especialmente sobre la necesidad tener líderes capaces de enfrentar decisiones difíciles con miradas a la prevención, más que a la reacción. El segundo, es que culpar a la globalización puede ser dispararnos en el zapato. La razón por la que ha sido difícil limitar el contagio de esta enfermedad, es justamente la reacción localista que ha tenido cada Estado (algo necesario para una respuesta inmediata), sin la colaboración para frenarlo globalmente, además de la ingenuidad que se tuvo en un principio sobre los datos arrojados por el gobierno de Beijing. La globalización, el conocimiento y la tecnología han sido nuestros mejores aliados para esta crisis, y lo seguirá siendo en el futuro.

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[1] Wired (Marzo, 2020), “Covid-19 Is Not the Spanish Flu”; recopilado el 15 de marzo de 2020, disponible en “https://www.wired.com/story/covid-19-is-nothing-like-the-spanish-flu/”.

[2] Flightradar24 statistics (Feb-Mar 2020); la página registra de manera ilustrada estadísticas y datos relacionados en el mundo aeronáutico, sobre todo comercial. Los datos de marzo debieran mostrar un declive importante en el tráfico aéreo. Recopilado el 16 de marzo de 2020, disponible en https://www.flightradar24.com/data/statistics

[3] El País (Marzo, 2020), “Los mercados entran en pánico por la guerra del petróleo y el coronavirus”, recopilado el 16 de marzo de 2020, disponible en https://elpais.com/economia/2020-03-09/el-ibex-se-desploma-mas-de-un-7-por-la-guerra-del-petroleo-y-el-coronavirus.html

[4] World Economic Forum (WEF), (2020), “This is the impact of the Coronavirus on business”, recopilado el 17 de marzo de 2020, disponible en, https://www.weforum.org/agenda/2020/02/why-is-coronavirus-a-global-business-risk/

[5] WEF Global Risks Report (Enero, 2020), “False positive – Health Systems under New Pressures”, pp. 76

[6] Harari, N. (Marzo 2020),  In the Battle Against Coronavirus, Humanity Lacks Leadership, Revista Time, recopilado el 18 de marzo de 2020, disponible en “https://time.com/5803225/yuval-noah-harari-coronavirus-humanity-leadership/

[7] history.com “Spanish Flu second Wave” recopilado el 18 de marzo de 2020, disponible en https://www.history.com/news/spanish-flu-second-wave-resurgence. *Solo como referencia histórica, no es fuente  confiable.

[8] He, D., Dushoff, J., Day, T., Ma, J., & Earn, D. J. (2013). Inferring the causes of the three waves of the 1918 influenza pandemic in England and Wales. Proceedings. Biological sciences, 280(1766), 20131345. https://doi.org/10.1098/rspb.2013.1345

[9] Busines Insider, (2020) “Taiwan has only 77 coronavirus cases. Its response to the crisis shows that swift action and widespread healthcare can prevent an outbreak”, recopilado el 18 de marzo de 2020, disponible en https://www.businessinsider.com/coronavirus-taiwan-case-study-rapid-response-containment-2020-3?utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=sf-bi-ti&fbclid=IwAR1MBL30Oxss6HSg1XCYVNC_aLhyVLwmzdvxXO1hHRvuQgjyCj1fXzMQvDQ

[10] US News (2020), “What the U.S. Can Learn From Taiwan’s Response to Coronavirus” recopilado el 18 de marzo de 2020, disponible en https://www.usnews.com/news/best-countries/articles/2020-03-10/lessons-learned-from-taiwans-response-to-coronavirus?fbclid=IwAR3-AATPW6xCA982mamt-DTLuNIKPrmBdk8jVQlr26M8PEwg1bvg6gkGQPE

[11] Computerweekly (2020), “Estonia offers digital tools to countries struggling with coronavirus school closures”, recopilado el 18 de marzo de 2020, disponible en, https://www.computerweekly.com/news/252480215/Estonia-offers-digital-tools-to-countries-struggling-with-Coronavirus-school-closures

[12] QZ, (2020) Quarantine has serious impact on mental health. Here’s how to support yourself and others, recopilado el 18 de marzo de 2020, disponible en https://qz.com/1818798/coronavirus-quarantine-has-serious-mental-health-implications/

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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