Entrevista a Fernando Claro V: “Desbordes se parece a Perón”

De quien es un reconocido amante de los pájaros, no puede decirse que dispara a la bandada. Pero en esta entrevista, el nuevo director ejecutivo de la Fundación para el Progreso no ahorra calificativos: Sichel, Hugo Herrera, el FA y otros think tank de centroderecha son parte de sus juicios. Detrás del economista y ex asesor de los ministerios de Economía y Educación (en el primer gobierno de Sebastián Piñera), se asoma el amante de la ornitología. En 2015 Fernando Claro publicó «Geografía de los pájaros» (junto con Juan José Donoso y editado por el CEP), libro que recorre la zona central en busca de las principales aves del área. El texto ganó el premio IBBY (Organización Internacional para el Libro Juvenil),al mejor libro infantil de no-ficción de aquel año.

La cara más formal de Claro, posgraduado en Economía Política del King’s College de Londres, se verá a partir del próximo jueves, cuando asuma la dirección ejecutiva de la Fundación para el Progreso (FPP), en reemplazo del abogado Ricardo Neumann, quien renunció para buscar un cupo en la Constituyente.

Desde los inicios de la FPP, Claro lideró la creación de la editorial de la fundación (que entre otros ha publicado textos del conservador británico Roger Scruton) y ha sido editor de la revista «Átomo», alabada en el ambiente cultural.

¿Cómo ve el futuro de FPP considerando que su principal financista, Nicolás Ibáñez, disminuirá su aporte?

—La institución quedó bien aceitada luego de este turbulento año. Nos ajustamos. Me toca consolidar esta transición y encauzar la FPP con un horizonte de largo plazo, de manera que sea sustentable en el tiempo. Para eso tenemos un Directorio, un Consejo Directivo y benefactores en todo Chile muy comprometidos. Seguiremos con oficinas en Valdivia, Concepción y Valparaíso, porque tenemos una visión y vocación descentralizadora. El desafío es grande, lograr influir y seguir aportando en la discusión pública.

“Seguiremos con oficinas en Valdivia, Concepción y Valparaíso, porque tenemos una visión y vocación descentralizadora. El desafío es grande, lograr influir y seguir aportando en la discusión pública”

¿Qué te parecen las críticas de gente como Hugo Herrera que los considera un lugar más dedicado a las causas ideológicas que académicas?

—Erradas. Trabajamos tranquilamente publicando ensayos en journals de primer nivel y también ensayos y libros más divulgativos. Hay un énfasis en esto último y buscamos aportar de manera diversa a la discusión. Acá armamos una editorial donde editamos libros que están en todas las librerías del país y han tenido excelente recepción de intelectuales y público general. Seguimos haciendo nuestro trabajo en columnas, radios, charlas con jóvenes y en otros formatos digitales como Youtube y nuestro podcast «Sonido Libre», donde se comentan películas, libros y series; «Lecturas Políticas», donde se hacen lecturas guiadas de libros y, otro más contingente, llamado «El Show». Hugo Herrera ha sido duro en términos personales con personas de acá, de la UDI, donde él militaba, y LyD. Incluso contra la U. de los Andes, luego de irse de ahí. Yo le diría a Desbordes y la UDP: ¡ojo avizor! Además, debería postularse al record Guinness por publicar 156 veces en 156 semanas seguidas la misma columna sobre lo que él llama cuatro corrientes de la derecha. Este año le agregó lo del pueblo telúrico. Hubo un par de excepciones cuando quiso insultar, las que, en todo caso, eran más entretenidas y legibles.

¿Cuál crees que es el nivel de los thinks tanks de la derecha hoy? En el último tiempo se han venido escuchando muchas críticas, desde lo desaparecido que anda el CEP desde el estallido social, hasta los cuestionamientos por el financiamiento de Libertad y Desarrollo.

—¿Quién dice que anda desaparecido el CEP? A Leonidas Montes y Rodrigo Vergara los veo activos, al igual que Sylvia Eyzaguirre y Carola Velasco. Joaquín Trujillo sacó uno de los libros más alabados del año sobre Andrés Bello. Juan Luis Ossa uno sobre la Constitución. Al IES e Idea País los veo aportando, aunque a veces con ideas raras, culposas, anti-mercado, para sentirse bien, pero es parte de la diversidad. Está Aire Nuevo y Res Pública. Horizontal y LyD están bien en su rol más cerca de la política, me parece legítimo lo que hacen. Tal como el Instituto Igualdad del PS, la Jaime Guzmán o Chile 21. Esa crítica sobre el financiamiento es también liderada por Herrera y saca aplausos en la izquierda, obvio. Además, en el ranking que ustedes mismos hicieron, los centros de estudios que él alaba quedaron últimos ¡y no dice nada!

¿Perjudicó a la fundación que gente vinculada a ustedes como Gerardo VarelaRoberto Ampuero o Mauricio Rojas, tuvieran un rol al comienzo del Gobierno?

—No, fue bueno, nos dio visibilidad. No lo buscábamos, no tenemos relación con partidos políticos. Yo tampoco nunca he tenido. La política universitaria me deprimía, lo veía como gente en búsqueda de vida y amigos. Monotemáticos. Igual que el Techo para Chile y símiles. Y ahora todos trabajan en fondos de inversión. Que nos vean como ‘oficialistas’ es difícil de esquivar. No lo somos, es cosa de seguirnos, pero hoy quienes te critican quieren que ‘seas oficialista’, así se les hace más fácil. Es como cuando me dicen que no creo en las regulaciones, ¿qué les digo? Que creo en la protección de los humedales, que estoy en contra de lo que hizo Torrealba con el Cerro Alvarado y la desregulación en Estación Central, y que estoy a favor de que se liciten las cuotas de pesca. Diga lo que diga, no importa, igual le dan con la idea de que uno es un fanático del libremercado. Todo falso, pero bueno.

“Diga lo que diga, no importa, igual le dan con la idea de que uno es un fanático del libremercado. Todo falso, pero bueno”

‘Constitución debe ser mínima’

Hablando de ideas. Ustedes defienden un ideario liberal, ¿hay algún candidato al interior de la derecha que represente hoy esa línea? Parece que muchos de ellos, Lavín, Desbordes, Sichel e incluso Matthei, están instalados en una zona más socialdemócrata.

—De los que nombras solo Sichel, aunque la verdad se está pareciendo cada día más a Lavín, que nadie sabe lo que piensa. Desbordes se parece a Perón. Ojalá se asesore mejor. Además de capitalizar bien las demandas sociales, luego del estallido no ha hecho nada más que desordenar a la derecha. En cuanto a partidos, las ideas más cercanas en política son las de Evópoli y Ciudadanos.

El otro día Desbordes hablaba de Konrad Adenauer. Es como si algunas referencias tan citadas de cierto liberalismo en otro tiempo, como Hayek, Freidman o Thatcher hubiesen desaparecido. ¿Cierto liberalismo ha sido dejado de lado?

—No lo creo, tanto Hayek como Friedman siguen vigentes, porque son autores importantes para la tradición del liberalismo clásico.

Desde esta perspectiva, ¿cuál es la postura de ustedes con respecto al debate constituyente? Lucas Sierra, un liberal, dijo no hace mucho que le gustaría ‘una constitución mínima’, dejando a la política muchas más cosas.

—Exacto. Idealmente la Constitución debe ser mínima, de manera que permita que existan gobiernos de diferentes sensibilidades. Una constitución creo que tiene efectos asimétricos: puede destruir un país, pero no levantarlo, para esto último considero más importante el Estado de Derecho, que tiene un componente cultural importante. La Constitución tiene que limitarse a consagrar derechos y organizar el Estado de manera de contener el poder y los abusos, pensando en que puede llegar un Trump o una Pamela Jiles a ser presidente. Ese es el gran triunfo de la democracia liberal: haber contenido a alguien como Trump.

“La Constitución tiene que limitarse a consagrar derechos y organizar el Estado de manera de contener el poder y los abusos, pensando en que puede llegar un Trump o una Pamela Jiles a ser presidente”

En esta línea, ¿qué rescatarías de la actual Constitución?

—Esta Constitución me parece buena, cuestiones para remover son las que tienen que ver con las ideas religiosas, ya que no creo que se deba obligar a nadie a vivir como católico o musulmán: principios que impiden el aborto, la eutanasia o el matrimonio homosexual o polígamo.

La semana pasada se aprobó, en general, un proyecto que permitiría la eutanasia en Chile con votos de la derecha, lo que habría sido impensable hace unos años atrás. ¿Cuál es tu postura?

—Me parece bien. En este caso ocurre lo que siempre ha ocurrido: los conservadores se oponen con argumentos racionales forzados y quedan mal. Es lo mismo que ocurre con sus críticas a la democracia liberal. Están excitados y felices con estas crisis en que nos metió la modernidad, la tecnología y los problemas de injusticias en cada país. Luego de años perdiendo poder e influencia en el ámbito político ven estas crisis como su oportunidad, pero no proponen la solución. Yo feliz escucharía su propuesta. Están abrazados con el Frente Amplio en esto: celebran la crisis, pero no proponen solución. Para mí, deberían abrazar la democracia liberal y defenderla. Sin embargo, como ésta permite que exista el matrimonio homosexual les da tirria y la critican inventando que estaría en contra de la comunidad. Después inventan que no cree en la familia, pero eso también es falso, ni yo ni Hayek ni nadie está en contra de ella. Solo el Partido Comunista. Yo de hecho defendería que quede en la Constitución, aunque todo tipo de familia. El problema sobre el individuo es que, si él quiere estar solo, hay que dejarlo. Si no, entramos en serios problemas, y de ahí la preponderancia del individuo por sobre el colectivo. Deberían relajarse: van a ser pocos los ermitaños. Libertad de conciencia y asociación, y listo. Empezar a darle con la matraca de que la familia, el partido, la Iglesia o el país son lo más importante, ha sido la fuente más grande de abusos.

¿Este puede ser el inicio de la aprobación de otras leyes valóricas como el aborto o el matrimonio homosexual, con votos de la derecha?

—Sí y creo que eso es consecuencia de la pérdida de influencia de la religión en política, como creo que debe ser.

Mucho se ha hablado de que Chile está polarizado, que el clivaje de las conversaciones es de pueblo versus elites, pero el resultado del plebiscito mostró otra cosa. ¿Estamos polarizados?

“Las nuevas generaciones, que opinan sobre cosas que no dominan con una seguridad demencial. Me atrevo a decir que la mayoría de los chilenos no tenía idea qué era una Constitución antes del 18 de octubre, lo que es grave para cualquier sociedad”

—Creo que sí, especialmente las nuevas generaciones, que opinan sobre cosas que no dominan con una seguridad demencial. Me atrevo a decir que la mayoría de los chilenos no tenía idea qué era una Constitución antes del 18 de octubre, lo que es grave para cualquier sociedad. Deberíamos darnos cuenta que sabemos poco, limitarnos a hablar con cierto grado de convicción en materias que hemos estudiado o leído algo, pero incluso en ese caso, hablar, conversar, sin creer que se descubrió algo. Ya está todo escrito. ¿Has visto los argumentos del FA para esa ley de indulto que proponen? De hecho, no es un indulto porque no hay culpables. Simplemente han vaciado el lenguaje, sus discursos y palabras no tienen sentido, tuercen todo. Arquean los significados de las palabras, escriben enredado y arman un discurso épico para quedar bien, para sentirse bien. Mira todos estos términos que usan para cualquier cosa menos lo que significan: donación, justicia transicional, dictadura, democracia, violencia. Ahora le están dando con la inflación, es un chiste, ¿qué van a decir después? ¿Que Colo-Colo es un equipo de tenis?

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
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