Entrevista a Deirdre McCloskey: “Desafortunadamente la mayoría de las personas prefiere no ser libre”

La economista e historiadora Deirdre McCloskey escribió The myth of the entrepreneurial state, cuya traducción fue publicada esta semana en Chile por la FPP. En el libro, rebate a la economista de moda e inspiradora del programa económico de Gabriel Boric, Mariana Mazzucato. “Los gobiernos son expertos en tomar decisiones estúpidas”, asegura.

Deslenguada e irónica, anti Trump “gracias a Dios que es estúpido, porque si hubiese sido inteligente como Putin o Erdogan, ahora tendríamos una dictadura fascista”, dirá, defensora del retiro de las tropas norteamericanas de Afganistán, y economista liberal ante todo. Ahí está frente a la cámara en su casa en Chicago a las 10 de la mañana Deirdre Nancen McCloskey. La académica de la Universidad de Illinois, Chicago, historiadora y autora de 24 libros, habla fuerte con su gastada voz ronca, lo único que le queda de su pasado como Donald. “Donald, mi antiguo nombre (hasta 1995) significa world ruler (gobernante del mundo). En cambio Deirdre, que proviene del irlandés, significa wonder (asombro)”, asegura riendo.

McCloskey enseñó durante 12 años en el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago “en sus días de gloria”. Ahora, se define en su página web como “una mujer literaria, cuantitativa, posmoderna, de libre mercado, progresista-episcopal, exmarxista, del Medio Oriente de Boston que alguna vez fue un hombre. ¡No soy conservadora! Soy una liberal cristiana clásica”.

A diferencia de algunos de sus amigos Liberales, Deirdre tiene sus dos dosis de vacuna contra el Covid 19 puestas. “El problema es que aunque hayas sido vacunada como yo, está este declive de inmunidad en el tiempo”, dice. Y eso la mantiene cauta. “Espero lograr ir a Dinamarca e Italia en septiembre y volver a Chile pronto!”, señala levantando los brazos. Ha estado en San Pedro de Atacama y en el campo de Nicolás Ibáñez en el sur en una de sus múltiples visitas al país, varias de ellas invitada por la FPP. La fundación que preside Axel Kaiser acaba de publicar la versión traducida al español de El mito del Estado emprendedor, escrito por McCloskey y el italiano Alberto Mingardi, que rebate las ideas de la afamada economista italo-norteamericana Mariana Mazzucato.

Mazzucato está muy de moda. ¿Por qué decidieron escribir este Libro en contra de sus ideas?

– Alberto me estaba presionando para responderle a Mariana Mazzucato, quien es asesora del gobierno italiano. Lo de ella es un acercamiento neokeynesiano. Asume que tú o yo sabemos cómo dirigir la vida de otras personas. Cuando los académicos dicen que los políticos son muy sabios y deben estar a cargo de la economía es una gran tentación para éstos. El problema es que este clamor es de hace un siglo y medio.

– Pero por qué cobra fuerza ahora… ¿el Covid, la crisis de 2008?

– Su primer libro fue publicado después de la crisis de 2008 y, como sugieres, tiene mucho que ver con “la embarramos, las cosas están mal, en consecuencia el Estado debe tomar el control”. Y lo que Mazzucato en particular dice es que la innovación es mayormente una responsabilidad del Estado. ¡Y esto es loco, antiliberal, peligroso! Si el Estado fuera pequeño, ya sabes, 10% del PIB, no me preocuparía mucho sobre proyectos locos que las personas del gobierno puedan tener. Pero hoy en EEUU, Chile, Italia, en todo el mundo los gobiernos están muy grandes. Y su propuesta solo quiere agrandarlos. Mazzucato escribe bien, sus palabras son superficialmente plausibles y es factual. Aunque la mayoría de los datos que utiliza no son correctos. Ella insiste en decir que Internet fue inventado por el gobierno, por ejemplo. Y eso no es real. Los elementos que vinieron del gobierno eran secretos porque eran pagados por el Departamento de Defensa. ¡Sorpresa, querían quedárselos callados! Así no es como tienes innovación. Tienes innovación con una prensa libre, pequeñas patentes de invención. Y dejas a las personas solas.

– En Chile el candidato presidencial del FA Gabriel Boric, quien basó su programa económico en las ideas de Mazzucato, dijo: “No estamos proponiendo un Estado que se encargue de todos los problemas o comience a crear empresas estatales o algo así, sino un estado emprendedor moderno que pueda coordinar nuestra economía”. Suena bien, ¿no?

– Eso suena bien…

– ¿Cuál es el problema entonces?

– Mariana Mazzucato, así como el columnista del NYTimes Paul Krugman, insisten en decir “yo no soy socialista”, con lo que quieren decir “no quiero tomar el control de las compañías privadas y estatizarlas”. Ok. Pero, ¿parece plausible para ti o tus lectores que un empleado del gobierno en Santiago pueda decirle a un almacén en Valparaíso qué producto debiera tener en sus vitrinas? Ese es el “cuento de la innovación”.

– Pero la propuesta de Mazzucato se refiere a poner grandes metas, o determinar clusters donde enfocar la innovación.

– Hay un ejemplo en el libro: el Concorde. Por mas de 20 años el avión supersónico (financiado por los gobiernos británico y francés) voló entre Londres, Paris, Nueva York y Washington. Nunca ganó dinero, ni un céntimo. Lo que significa que las personas no quisieron pagar lo que costaba. Y Mazzucato, así y todo, dice “¡qué increíble es el Concorde!”. Su argumento es extraño, ella dice “porque la empresa privada no lo haría, el gobierno debe hacerlo”, incluso aunque ahora es obvio que el Concorde era una mala idea. Era glorioso, lindo -tenía algunas externalidades del sonido- pero tiene que valer la pena para la sociedad. Y eso es usualmente mejor decidido localmente en las mentes de los emprendedores, no los economistas en el Capitolio. El argumento es “solo lo vamos a guiar”.

– Pero por ejemplo, cuando hablamos del calentamiento global, esa si debiera ser una meta de gobierno.

– Ahí estoy de acuerdo. Creo que hay una crisis climática -no creo que sea existencial como algunos dicen-, pero coincido en que es una externalidad seria que debe ser atendida por los gobiernos.

– ¿Con innovación y emprendimiento?

– No, con dinero. Mira, aquí hay un ejemplo perfecto. Lo que pasó en EEUU y otros países con el programa de la administración Trump -solo le rescato esto- que fue ser el banco para las empresas farmacéuticas para inventar una vacuna. Y lo que obtuvimos fue una vacuna en nueve meses. Eso fue asombroso. No es que el gobierno toma el control y dice “ustedes tienen que hacer este tipo de vacuna”. No, dijo, pagaremos por la vacuna si funciona, aquí esta la plata. Era obvio que debía haber un seguro financiero de alguien para que las compañías farmacéuticas trabajaran de verdad en esto. Aunque por las nuevas tecnologías, las vacunas en realidad estuvieron en dos semanas. Ahí el gobierno tomó la innovación y eso fue malo. La FDA demoró todo. Pudimos tener la vacuna el año pasado a estas alturas. Honestamente.

Suena el teléfono. “¿Hola? Es una llamada de publicidad. La gente mayor recibe estas llamadas todo el tiempo, los llamamos scams. Y mientras más vieja, se pone peor. Esa es una de las cosas malas de las empresas privadas” (ríe).

“La palabra capitalismo es tonta”

Educación, salud, seguridad nacional. Son pocos los sectores donde McCloskey dice que debe estar presente el Estado. Y solo con financiamiento. No como proveedor, por ejemplo, de colegios y hospitales, explica. “El resto, no. Porque el conocimiento está disperso, y está cambiando constantemente. Y los gobiernos son expertos en tomar decisiones estúpidas”, dice. Cuando un emprendedor privado comete un error, va a bancarrota. En cambio el gobierno tiene una fuente ilimitada de finanzas, llamado tú y yo… los impuestos”.

– En Chile tuvimos un estallido social que se ha atribuido al “colapso del capitalismo”. Se habla de un modelo que no llegó a todos…

– Esta frase que escuchas todo el tiempo en EEUU, en Chile, en todos lados, de que los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres no tiene sentido. Personalmente cuando estaba en la Universidad de Chicago enseñé más a los Chicago Boys que Milton Friedman -y como espero que sepas, Milton Friedman no asesoró personalmente al gobierno de Pinochet y ninguno de nosotros recomendó poner a las personas en estadios de futbol y dispararles-, desde entonces la situación económica de los chilenos ha mejorado enormemente. Tenemos que dejar de decir que los pobres son más pobres porque no es así. Son más ricos. El problema es que la gente se olvida.

– Pero qué le responde a las personas que dicen he trabajado toda mi vida, tengo mala educación, mala salud, mala pensión…

– Ellos están escogiendo ser niños. Desafortunadamente la mayoría de las personas no quiere ser libre. Prefieren ser niños. Igualmente tienen una especie de cuento de hadas en que los jefes o el Estado tienen una cantidad infinita de oro en la pieza de atrás, y creen que la labor del Estado es buscar ese oro y dárselo a las personas. Así opera la teoría del pensamiento en la izquierda. Cuando en realidad la forma en que los ayudan, en contra de lo que dice Tomas Piketty, es con liberalismo. La forma en que los salarios reales en Chile han subido por 50 años es porque la gente ha tomado decisiones inteligentes sobre cuándo abrir un almacén o un salón de belleza, o moverse a otra parte del país porque hay una buena oportunidad. Eso es innovación.

– ¿Pero cómo se explican entonces esa rabia y las críticas al modelo? ¿Cree que el capitalismo debiera ser reformado en alguna manera?

– La palabra capitalismo es tonta. Una palabra mucho mejor es innovismo… ¡las innovaciones en el último siglo han sido una locura! La narrativa está mal. No hay oro en la pieza de atrás, la única forma por la que podemos mejorar es a través de la innovación y hacer que las personas sean más productivas y así sean mejor pagadas. Todos los sistemas se pueden beneficiar de pequeñas reformas, pero las grandes reformas es una idea terrible.

– Las ideas de Mazzucato también se han instalado en algunos sectores de la derecha que están hablando de agrandar el Estado…

– Los liberales no somos de izquierda o derecha, estamos flotando por encima porque tanto la derecha como la izquierda están por cómo usar los grandes poderes de los gobiernos modernos. Y nosotros decimos, ¡espera un segundo, no queremos grandes poderes!

– Pero aun así usted vota en EEUU…

– Sí, voto por el partido libertario pero porque nuestro sistema de votaciones no es proporcional. Hace cinco años nosotros los gringos podíamos reírnos de Latinoamérica, excepto de Chile por los presidentes que eligieron. Ya no podemos reírnos más, porque pusimos a un idiota. Si es reelecto en 2024, lo que no creo que suceda, ahí me iré a Canadá, o a Chile, pero para eso tengo antes que aprender español.

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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