El desafío que tiene Argentina

Señor director:
 
El triunfo de Mauricio Macri en las elecciones argentinas será relevante y beneficioso, en la medida en que el cambio prometido implique el inicio de la “desperonización” institucional y cultural del país.
 
La mediocridad política y económica de Argentina, tiempo atrás uno de los países más prósperos y con mejores proyecciones del mundo, tiene mucho que ver con el legado de Juan Domingo y Evita Perón: el peronismo. Estamos hablando, no de una ideología, sino de una cultura política transversal caracterizada, entre otras cosas, por el populismo, el estatismo y el clientelismo. Un cambio real deberá pasar por la difícilísima destrucción de la raigambre peronista, desafío titánico de largo plazo, y por atacar ya dos problemas serios: la debilidad del Estado de Derecho y la corrupción, vicios característicos del fracaso latinoamericano.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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