El 18-O, la CEP y el debut de Maradona

A dos años del 18 de octubre de 2019, hay un dato de la última Encuesta CEP que debería preocupar a muchos, especialmente, a los más entusiastas de este proceso revolucionario. Dice esta encuesta que, si en diciembre de 2019 un 55% de los encuestados apoyó las protestas, ahora solo un 39% lo hace. Al mismo tiempo, crecen los números de quienes dicen haber rechazado las protestas de un 11% a un 26%. Si sumamos, además, la variación en aquellos que inicialmente rechazaron y luego apoyaron como en los que hicieron el camino contrario, el balance final muestra que el paso del tiempo no ha favorecido al octubrismo: si en 2019 62% aprobaba y 21% rechazaba, en 2021 un 42% dice haberlas apoyado y un 40% dice haberlas rechazado. Para mayor inri, cabe señalar que la encuesta se hizo antes del escándalo de Rodrigo Rojas Vade. 

Estos cambios no dejan de ser curiosos si consideramos que la revolución de octubre ha sido exitosa. Mejor dicho, muy exitosa: como si a un progre en la mitad de Plaza Ñuñoa se le hubiera aparecido una lámpara mágica con un genio en su interior preguntándole: “¿cómo quieres que sea el proceso constituyente?”. Escaños reservados, paridad y privilegios a colectivos independientes sin los costos de ser partido político: un proceso a la carta para quienes aman la interseccionalidad y odian la Constitución actual al mismo tiempo. 

Ahora bien, ¿existe una relación nítida entre el éxito y la aprobación? La comunicación política y el refranero popular parecen decirnos que sí. Un cientista político nos hablaría del “efecto arrastre” (o bandwagon effect, si es más siútico), que no es otra cosa que “subirse al carro de la victoria” o “hacer leña del árbol caído” dependiendo de la suerte del hito, persona o idea en cuestión. Esto explica por qué hoy es imposible encontrar a un votante del “Sí” en 1988 o por qué hay más personas que dicen haber visto el debut de Maradona de las que efectivamente lo hicieron. 

Diego Armando Maradona debutó el 20 de octubre de 1976 en la cancha de Argentinos Juniors, en la derrota de los “bichos colorados” contra Talleres de Córdoba por la cuenta mínima. Solo 7.700 espectadores tuvieron el privilegio de asistir al debut del “Pibe de Oro”. Digo “solo 7.700 espectadores” porque hay un dicho de los viejos hinchas de Argentinos Juniors: «Si todos los que dicen ‘yo vi el debut de Maradona’ dijeran la verdad, la cancha de La Paternal debería tener una capacidad de 16 millones de personas». 

Por esto, a primera vista es llamativo que no pocos —de momento— se hayan bajado del carro de un proceso innegablemente exitoso. Era evidente que el aterrizaje a la realidad de una idea tan elevada como la Asamblea Constituyente iba a dejar unos cuantos arrepentidos en el camino. Pero el volumen de estos va mucho más allá de los típicos incautos que no toleran el paso de la expectativa a la realidad.  

Esta debería ser una señal para la mayoría de extrema izquierda que domina la Convención: no tienen crédito para escribir lo que se les antoje. Loncón, Bassa y compañía no deben olvidar que existieron muchas razones para votar “Apruebo” —algunas de ellas bastante cándidas, por no decir otra cosa—, por lo tanto, el 80% obtenido en el Plebiscito Nacional no se puede interpretar como un respaldo a las ideas de izquierda. Junto con ello, las distorsiones generadas por los escaños reservados y los privilegios a listas independientes escoraron la Convención artificialmente hacia la izquierda. Más allá de si se justificaban estos cambios para esta ocasión especial, la extrema izquierda no puede ignorar lo distinta que habría sido la Convención sin estas modificaciones a las reglas de elecciones para diputados: 

Tabla

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Fuente: Instituto Res Publica: “Sin escaños reservados ni listas de independientes, ¿cómo sería el escenario constituyente?” 

A dos años del 18-O, este hito ha perdido el encanto que tuvo en su tiempo. Esta baja no es irreversible, pero su leyenda dependerá en buena medida de lo logrado en la Convención Constitucional. Si esta persevera en el sectarismo, seguirá bajando en respaldo popular. Si creen que repuntarán comportándose tal como lo han hecho hasta ahora: como un organismo a merced de los caprichos de la extrema izquierda, tienen menos futuro del que imaginan. 

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"Freedom loss is not caused by those who attack it, but by the weakness of those unable to defend it."

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