Publicado el 20.10.2020

Cuarentenas e ideologías

Señor Director:

Recomiendo a Raphael Bergoeing revisar la Great Barrington Declaration —cuestionando las cuarentenas— elaborada por tres de los más grandes expertos mundiales en epidemiología representando a Harvard, Oxford y Stanford, y que fue firmada por miles de médicos y científicos de izquierda y de derecha.

También le sugiero leer las declaraciones de la autoridad sanitaria de Noruega reconociendo que las cuarentenas no habían sido necesarias en ese país.

Lo invito a revisar bien el caso sueco, cuya falla, como han reconocido ellos mismos, nada tuvo que ver con no aplicar cuarentenas, sino con no haber implementando mejores medidas para proteger a ancianos en casas de cuidado. A pesar de ello, Suecia tuvo menos muertes que muchos países europeos que sí aplicaron cuarentenas.

Le recomiendo además revisar recientes estudios de epidemiólogos de Stanford publicados por la OMS, afirmando que el virus es ‘mucho menos peligroso’ de lo que se pensaba (P. A. Ioannidis, 2020), y las declaraciones del propio vocero de la OMS llamando a no aplicar más cuarentenas.

Además le sugiero, para entender bien los trade-offs de las cuarentenas, revisar las estimaciones de la ONU y de la Fundación Bill y Melinda Gates, entre otras instituciones, respecto de los millones de niños y personas que van a morir de hambre y de otras enfermedades producto de estas medidas.

Finalmente, le recomiendo repasar sus lecturas de filosofía liberal para que no olvide que la gracia de la democracia liberal es precisamente que, a diferencia de otros regímenes, el Estado debe respetar la libertad de las personas, salvo que existan circunstancias extremas que justifiquen una restricción de la misma. Entonces verá que los que creemos en la libertad no nos oponemos a las cuarentenas. Solo esperamos que la carga de la prueba sea satisfecha por parte de quienes pretenden restringir dramáticamente la libertad, especialmente si las restricciones impuestas han de exponer a la ciudadanía a devastadoras crisis económicas, sociales y de salud mental y física, todo lo cual ocurrió sin que existiera el suficiente respaldo científico para justificarlo.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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