Cosas de Quórum

La democracia es aquel sistema que nos permite resolver conflictos sociales y organizar nuestras diversas posturas de manera pacífica y consensuada. Vivir en democracia no significa tener las mismas ideas, sino que implica justamente aceptar que existe una pluralidad de opiniones, respetando a quienes piensan distinto sin recurrir a la violencia para que un sector se imponga sobre otro.

En virtud de lo anterior, la democracia debe entenderse como una forma de convivencia pacífica “entre distintos”, donde las cosas se conversan con argumentos serios para que, a través de una deliberación racional, prevalezcan aquellas posiciones que mejor se orienten al bien común.

Decir que la democracia es simplemente una cosa de quórums es una simplificación. En democracia es clave el debate, el encuentro de ideas, y el respeto a las posturas de minorías que nunca deben ser avasalladas por una mayoría circunstancial. Así, antes que reducir la democracia al mero acto de votación del “cincuenta más uno”, son previos y esenciales a ella la actitud de diálogo y la voluntad de llegar a acuerdos que respeten a todos los segmentos de la población. Antes que votos, la democracia es una forma de coexistencia.

En un proceso constituyente, estas consideraciones más profundas sobre la democracia adquieren aún más importancia. Una Constitución es una herramienta normativa que limita, regula y ordena el poder del Estado y la discrecionalidad de los políticos, protegiendo a través del reconocimiento de derechos fundamentales a una ciudadanía que siempre debe ser el centro de la organización social. En este sentido, una Constitución es un “rayado de cancha” general, que define las reglas del juego básicas de convivencia. Estas reglas, deben ser tan ampliamente compartidas que, para que una Constitución sea verdaderamente democrática, los acuerdos deben ser amplios e indiscutidos, procurando no atropellar a sectores minoritarios de la población. Para lograr eso, los quórums de acuerdo se convierten en una garantía de protección a las minorías y un incentivo al verdadero diálogo democrático, ya que hay que salir a buscar votos a la vereda de al frente para llegar a acuerdos. Es esta la razón por la que (no solamente en Chile, sino que es la regla general en todo el mundo), los procesos constituyentes se desarrollan a través de consensos amplios adoptados por un quórum de 2/3.

En virtud de lo anterior, y pese a que a priori podría ser contraintuitivo, desconfíe siempre de aquél político que proponga reducir las mayorías de acuerdos en un proceso constituyente. Lo que pareciera ser una propuesta muy “democrática” en verdad es una postura mediocre que deja de lado la necesidad de diálogo para llegar a acuerdos por una amplia mayoría, y solo privilegia una mayoría más fácil de alcanzar para “pasarle máquina” al otro lado en vez de conversar racionalmente para llegar a un punto común.

Esta moción, que prefiere pasar la aplanadora antes que conversar con los que piensan distinto, atenta directamente contra el espíritu democrático que queremos la mayoría de los chilenos, y alimenta la actitud rupturista de los escépticos ante el esfuerzo de un amplio espectro político de buscar la paz con altura de miras a través de un proceso constituyente limpio, con respeto a la palabra empeñada y a nuestras tradiciones democráticas. El quórum de 2/3 es una garantía, un quórum alto que incentiva el diálogo y los grandes acuerdos. Pretender cambiarlo ahora -como han propuesto algunos- es una falta de respeto al proceso democrático y a lo que la ciudadanía ya votó en el plebiscito del pasado 25 de octubre.

Para entrar con el pie derecho al proceso constituyente, debe siempre primar la buena fe. Un ánimo de hacer las cosas bien. Cumplir las reglas. Llegar a amplios acuerdos sobre temas básicos. Demostrarle a Chile que todavía podemos consensuar temas trascendentales para nuestra convivencia social sin agarrarnos de las mechas… Para eso necesitamos partir demostrando algo básico: respetar las reglas y mayorías de acuerdo por las que el pueblo votó el 25 de octubre. Reglas claras, conservan la amistad. Esa amistad cívica que debemos cultivar como un elemento clave para entrar a discutir un nuevo pacto social.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


Comparte esta publicación:

 

"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

Súmate a la FPP Dona Suscríbete

 
Loading...

Cargando ...

Escríbenos a través de Whatsapp
¡Chatea con nosotros! 👋🏼