¿Cómo se llegó a esto?

Es extraño el diagnóstico hecho por Daniel Mansuy en su diario hace unos días. La total pérdida de rumbo y derrota electoral de la derecha habría sido causada por un inmovilismo que muchos advirtieron: ¿quiénes?, ¿él oponiéndose al aborto, al divorcio, a la eutanasia, al fin del lucro, a la educación superior gratuita? Luego dice que no habría ideas para un discurso nítido al cual el gobierno de Piñera habría renunciado. Chile habría llegado a ser lo que es así, de repente, sin querer. Nadie se dio cuenta cómo.

¿En qué basa esta idea? Lamentablemente para él y sus amigos, el modelo que hizo florecer el país está fundado ideológicamente en Smith, Burke, Tocqueville, Bello, Courcelle-Seneuil, Lastarria, Cifuentes, Mill, Alberdi, Jouvenel, Hayek y Friedman. Y esas ideas sí fueron abandonadas. El problema —y el gran problema— es que el título de uno de los libros que Mansuy cita es ‘Capitalismo y libertad’, y no ‘Capitalismo y democracia’, como él le llama. Llamémosle a esto solamente un ‘error simbólico’, ya que él se declara tan seguidor de símbolos y dogmas. Y ojo: este país, Chile, es un gran país, aunque también le moleste. Queda mucho por hacer, seguimos siendo pobres, con mala educación pública y pocas librerías, pero seguir con la gaita de que vivimos un infierno sin proponer nada, solo destruye lo poco que nos queda.

¿Y cómo llegamos a este caos político? Imposible tenerlo claro, pero Piñera llegó al poder sin un relato inspirador —y menos liberal—. Sus partidos, además de ser prácticamente abandonados por su Presidente, abandonaron la política territorial. Su gobierno nunca leyó a ninguno de los autores arriba citados y solo ofrecieron una ‘nueva forma de gobernar’, primero, y ‘tiempos mejores’, después. Hace unos 10 años, un tío se me acercó en un asado dominguero con el diario ‘El Mercurio’ entre sus manos, para mostrarme la sección ‘Hace 50 años’: mostraba el fracaso y colapso político del ‘Gobierno de los gerentes’ de Jorge Alessandri. Dicho y hecho.

“Los políticos, regalones, descorchaban Sauvignon Blancs y comían congrios fritos en Caleta Portales olvidando año a año lo que estaba pasando. Bloquearon sin pudor a las nuevas generaciones y ahora andan llorando. Se movían y operaban por sus votos y no por la gente, repartiéndose ministerio y cargos. El problema es que esto pasó y seguirá pasando, por más que hoy día hablen unos jóvenes mesías renovados”

Mansuy habla también de un gabinete sin complejos que fracasó. Eso es falso; ¿dónde y cuándo habló ese gabinete? Simplemente, no existió ese relato, nadie conoce esas épicas. Repito: ¿qué quedará de Piñera? Algo parecido a lo que entendemos hoy de Jorge Alessandri —el además presidente de la CMPC— y, de hecho, muy diferente del recuerdo que tenemos de su padre, Arturo. Esperemos que de una vez la derecha aprenda de esto. Y voy a ser justo: Piñera sufrió también de una ‘oposición desleal’. Y este término no lo inventé yo; Juan Linz lo tiene más que analizado. Todo esto sumado a las ideas de Laclau y Cía.: colapso total.

Existe, además, un movimiento mundial impulsado por la modernidad y las redes sociales. Se corrió el tupido velo de la élite: Iglesia encubridora y empresarios coludidos. Los políticos, regalones, descorchaban Sauvignon Blancs y comían congrios fritos en Caleta Portales, olvidando año a año lo que estaba pasando. Bloquearon sin pudor a las nuevas generaciones —lean los libros publicados por jóvenes durante los 2000— y ahora andan llorando. Se movían y operaban por sus votos y no por la gente, repartiéndose ministerios y cargos. El problema es que esto pasó y seguirá pasando, por más que hoy día hablen unos jóvenes mesías renovados —solo piensen el show del cierre de primarias de izquierda—. Y por esto último es necesario un relato liberal, porque es realista y tiene sentido: no supone bondad en los políticos ni en el Estado. Y son paradójicamente esos los supuestos que deberían abrazar los independientes más antisistema que existan —si quieren al menos institucionalizar un sistema en la Constitución.

Yo no sé en cuántos idiomas habrá que decirles a los políticos que necesitamos mejores pilares y aportes solidarios, un mejor sistema de salud, más descentralización, mejores ciudades y más humedales. Y todo esto, sin restringir nuestras libertades. Y ayudas estatales, claro, pero nunca con sus malditos monopolios. En el norte de Chile salió elegido constituyente el presidente de los Observadores de Aves de Arica y Parinacota. De manera inentendible, el humedal del río Lluta —como tantos otros humedales en Chile— no para de ser amenazado y, valle arriba, el picaflor de Arica está a punto de extinguirse. Quizás los salvemos, llegamos harto tarde, pero quizás lo logremos.

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