Chips neuronales: cómo ganarle a la Inteligencia Artificial

En un futuro cercano, usted podrá (o deberá) tomar la decisión de implantarse un chip en el cerebro. La incisión será de un diámetro similar al de una moneda chilena de $10, pero sus consecuencias podrían incluso obligarnos a evolucionar. Con dicha interfaz, podremos comunicarnos con las máquinas, y tener toda la información de nuestro complejo sistema neuronal dentro de una simple app. Aunque suene a película de ciencia ficción, ya es parte de la realidad. O al menos, lo será dentro de un plazo de cinco años.

Los motivos para desarrollar este tipo de inventos varían. Para algunos, es una alternativa a los invasivos tratamientos para pacientes con epilepsia, o para encontrar una cura contra fuertes enfermedades mentales como la esquizofrenia. Pero para otros, como Elon Musk es la forma de conectar el cerebro a una computadora (y mejorarlo), algo esencial para ganarle a la inteligencia artificial (IA). Y es que, por primera vez en la historia las máquinas amenazan con superar aquello que tanto nos enorgullece como especie: nuestras capacidades cognitivas.

El empresario sudafricano, cofundador de Paypal, y actual cabeza en Tesla Inc., Space X y The Boring Co., es uno de los principales promotores de la empresa Neuralink, que hace solo unos días anunció su primer prototipo de implante cerebral: un aparato con miles de hebras más delgadas que un cabello que se implantan directamente entre las neuronas para recepcionar y transmitir información. En el lanzamiento fue explícito en sus preocupaciones:  “incluso en el escenario más benigno de IA, nos vamos a quedar atrás. Pero con una interfaz cerebro-máquina, podemos seguirles el paso”, aseguró.

La gran duda que ha surgido (y de lo que Musk hizo más de un chiste en la presentación) , es hasta qué punto la empresa tendrá “control” sobre los cerebros en los se instalen sus dispositivos. Al fin y al cabo, dicha tecnología puede llegar a usarse desde funciones tan simples como controlar un computador sin teclado, hasta (en el futuro) enviar información directo a nuestras cabezas.

Lo cierto es que el transhumanismo o la idea de evolucionar artificialmente, se está convirtiendo en una opción viable. Los deportistas paraolímpicos ya casi pueden competir con los atletas totalmente dotados. En Suecia, miles de personas se han insertado chips de identidad en las manos. En Chile no estamos en la cola de este desarrollo. De hecho, es un debate ético importante, tocado incluso en el mundo académico. Además en el país han surgido emprendimientos para instalar prótesis en 3D de manera económica, y un dispositivo para contrarrestar los impulsos del Parkinson. En el futuro, no será raro que, tal como los teléfonos se han convertido en una extensión de nuestros dedos, estos aparatos se vuelvan una extensión de nuestras vidas, como lo son hoy para las personas con problemas médicos.

Sabiendo todo esto, ¿se implantaría usted un circuito así en la cabeza, con tal de no quedar en la obsolescencia?

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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