Chile: ¿paraíso de la libertad económica?

Ha sido publicado el nuevo ranking de libertad económica realizado por el think tank canadiense Fraser Institute. Se trata de una organización independiente de investigación económica, no partidista, que publica este famoso ranking de libertad económica año a año. En el último del 2020, podemos evidenciar algo que ya viene siendo una tendencia hace casi una década: la lenta pero persistente caída de Chile en los rankings de libertad económica.

El ranking del Fraser Institute mide la posición relativa de la libertad económica en el mundo de 162 países. En esta nueva versión, Chile retrocedió en el ranking global una posición, pasando del puesto 13 en 2019 al 14 en 2020. Esta nueva versión del ranking se basó en datos del 2018, por lo que el de hoy sin duda muestra un rezago institucional y de política pública de un par de años.

Este punto es clave, ya que el ranking recién publicado no evidencia la real situación del país después del 18-O ni después de todas las políticas públicas pospandémicas alejadas de la libertad económica que se han venido promoviendo en el último tiempo. El descenso en una posición se explica principalmente por el hecho de que Chile lleva años estancado en materias de libertad económica y otros países han hecho mejor la tarea y han logrado avanzar más que nosotros en estas materias. Hace años que nos dormimos en los laureles, nos creímos lindos y nos olvidamos tanto de la libertad como del crecimiento económicos. Hoy estamos viendo los frutos de aquella indolencia.

En lo específico, el nuevo ranking de Chile evidencia que hemos retrocedido gravemente en tres grandes áreas: la regulación del mercado laboral, barreras al comercio internacional y un aumento en el tamaño del Estado.

El peor retroceso de Chile en las mencionadas áreas fue en nuestro desempeño en la libertad para el comercio internacional, en donde nuestro país retrocedió desde el puesto 17 al 46, una caída gravísima, tanto absoluta como relativa. Esto se explica por una menor puntuación en barreras al comercio, en particular en barreras no arancelarias al comercio externo y en controles de movimientos de capital y personas, en lo específico, nuestras obsoletas normativas para gobernar y guiar los influjos migratorios al país. Resulta extraño que Chile, siendo uno de los lideres en comercio exterior y tratados de libre comercio 20 años atrás, hoy esté dando la espalda cada vez más al comercio internacional.

Pareciera ser que, sobre todo entre los políticos y las generaciones más jóvenes, ocurrió un cambio negativo en el clima de opinión respecto a los innegables beneficios del comercio internacional y la apertura de Chile a los mercados. Chile se ha vuelto más intolerante al comercio internacional y mucho más provinciano que antes, a pesar de que, paradójicamente, las nuevas generaciones viven mejor que nunca y con mejores estándares de vida que todas las generaciones anteriores gracias, en parte, al libre comercio y a los tratados internacionales.

Lo que ha ocurrido con el TPP-11, que recibió protestas masivas por parte de los jóvenes chilenos y se encuentra congelado hoy en el Congreso, es sintomático de aquel cambio radical en el clima de opinión antilibertad económica. Este retroceso en el ranking de libertad del comercio internacional viene solo a confirmar esta nueva tendencia cultural de ver las cosas en Chile, en donde el comercio internacional es visto como un enemigo depredador o un juego de suma cero. En simple, volvimos a la mirada provinciana típica de los países populistas latinoamericanos.

Con respecto a los otros dos factores en donde Chile ha retrocedido en el ranking, el país baja desde el puesto 80 al 82 –desde ya una posición bastante trágica– en áreas de regulación crediticia, laboral y de negocios. Principalmente, debido a regulaciones mal concebidas en el mercado laboral, asociadas al costo de la indemnización por despidos y las normas de contratación que rigidizan el mercado laboral.

Finalmente, el tercer factor en donde Chile retrocedió fue en el tamaño del Estado, en donde el país baja del puesto 13 al 19, por el aumento sostenido y constante del gasto fiscal a lo largo del tiempo. Este será sin duda un problema aún mayor y de largo aliento en las próximas mediciones de este ranking, ya que Chile desde el 2018 no ha sabido controlar su gasto público y ponerlo en un camino sostenible y creíble. Es de esperar entonces que, a medida que nuestro gasto público y el tamaño del Estado se tornen cada vez más insostenibles, nuestro ranking de libertad económica siga cayendo constantemente.

Si bien esta vez Chile descendió solo un puesto en el ranking, pasando desde la posición 13 en el 2019 a la 14 en el 2020, debemos considerar dos elementos que no son auspiciosos para el país cuando consideramos nuestro ranking de libertad económica en el tiempo:

  • Chile viene desde el 2009 descendiendo o estancándose en el ranking de libertad económica. Por ejemplo, en el 2013 Chile estaba décimo, liderando la libertad económica en el mundo. En el 2020 hemos retrocedido al puesto 14. De hecho, desde el 2009, año en que el país alcanzó por vez primera el top ten con el puesto número 10, no ha logrado superar ni tampoco mantener aquella posición, mostrando no solo un estancamiento, sino también un retroceso constante en materias de libertad económica. La libertad económica y la libertad de emprender dejaron de ser un tema en el país desde al menos el 2011. No es de extrañarse entonces que hayamos perdido la brújula del crecimiento hace tiempo y hayamos tenido la peor década (2010-2019) en este sentido desde los convulsionados y complicados 70. Este nuevo descenso de Chile en el ranking, si bien es de una sola posición, viene de nuevo a confirmar nuestra marcada tendencia a olvidar la libertad económica. Desde el 2011-2013 aproximadamente que el debate nacional no quiere saber nada ni de libertad ni de crecimiento económicos; no es de sorprenderse entonces que seamos incapaces de recuperar la senda de progreso y modernización que habíamos trazado.
  • Debemos recordar que este ranking 2020 está confeccionado con datos del 2018, por lo que es muy probable que Chile experimente un deterioro aún mayor en su libertad económica en el próximo del 2021, una vez que se consideren todos los factores económicos, sociales y políticos ocurridos durante el 2019 en el país; en especial después de los convulsionados eventos de octubre del 2019, como fueron los saqueos, violación a la propiedad privada, el fracaso del Estado en imponer orden, la destrucción de infraestructura pública y privada, ataques deliberados a infraestructura crítica, los ataques a Enel, bancos y supermercados, etc. Es probable que, cuando se incorpore esta información, veamos nuestra posición en las libertades económicas caer unos cuantos puntos más. Esto nos hace cada vez menos atractivos para la inversión, tanto local como extranjera.

Como conclusión de nuestro actual deterioro en las libertades económicas, podemos mencionar dos puntos clave para el debate público.

Primero, resulta interesante ver quiénes son hoy los líderes de la libertad económica en el mundo. Según el nuevo ranking Fraser, podemos ver dentro del top ten a países como: Nueva Zelanda, Suiza, Australia, Canadá y Dinamarca, todos países a los cuales aspiramos parecernos. De hecho, según una nueva encuesta Cadem, se señala que el 28% de los chilenos cree que Nueva Zelanda es el país con un modelo de desarrollo al que debemos apuntar.

Resulta al menos paradójico que el discurso público (mayoritariamente antiliberal) reclame que queremos parecernos cada vez más a Nueva Zelanda y Dinamarca, pero hagamos todo lo posible para restringir nuestras libertades económicas y parecernos cada vez más a nuestros vecinos latinoamericanos. Si queremos parecernos a Nueva Zelanda, nuestro norte debería ser la libertad económica y la facilidad para hacer negocios y no alejarnos de los mercados como venimos haciendo desde el 2011. Nueva Zelanda es hoy número 1 en el ranking de libertad y facilidad para hacer negocios Doing Business 2020 de la Banca Mundial, y Chile apenas el 59. Un abismo de libertad económica separa al rezagado Chile de los liberales y competitivos Nueva Zelanda y Australia.

Finalmente, cuando los vendedores de humo criollos parlotean que nuestro país es “La Norcorea del capitalismo” o “la cuna del experimento neoliberal desregulado”, sería prudente enriquecer el debate y darnos cuenta de que Chile está a años luz en materias de libertad económica y facilidad para hacer negocios. Chile ni siquiera está top ten en ningún ranking de libertad económica conocido. En estas materias, hace décadas que no somos referente para nadie y distamos mucho de un capitalismo eficiente, competitivo y libre. Todo esto sugiere que es absurdo hablar de neoliberalismo nacional, cuando Chile no es un faro ni de libertad económica ni de capitalismo salvaje. De esta forma, las verdaderas “Norcoreas del capitalismo” despiadado son hoy Nueva Zelanda, Dinamarca, Suiza y Noruega. Nada de mal, si me preguntan a mí.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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