Chavismo disfrazado de socialdemocracia

Días atrás, el candidato Gabriel Boric se declaró socialdemócrata. ¿Acaso ha dejado de creer en el socialismo del siglo XXI? ¿O sólo estamos ante un nuevo tipo de aliancismo-bacheletista, tipo Lavín? Porque no hay que olvidar que, aunque Boric ha criticado a Nicolás Maduro, jamás ha cuestionado el ideario que promueve el gobierno dictatorial venezolano, que movía a Hugo Chávez y con el cual el propio caudillo militar instaló una oligarquía gobernante.

Cuando en 2013 Gabriel Boric apoyó la candidatura presidencial de Nicolás Maduro, lo que en el fondo afirmaba era la continuidad del proyecto socialista que Chávez venía instalando en Venezuela desde el año 1999. Y aunque en 2013 ya eran evidentes los daños del proyecto chavista sobre la calidad de vida de los venezolanos, Gabriel Boric igual llamaba a “seguir profundizando la revolución bolivariana!”.

¿Cuándo el Frente Amplio y el PC dejaron de creer en el socialismo del siglo XXI y abrazaron la socialdemocracia? ¿En qué momento dejaron de aludir a la Patria Grande y el proyecto bolivariano? ¿Cuándo Camila Vallejo o Doris González dejaron de creer que debemos seguir el camino de Chávez y seguir la tercera vía? ¿Cuándo el diputado Gonzalo Winter dejo de creer que el socialismo es una idea de “Humanidad elevada”?

Chávez también decía, de terno y corbata, cuando aspiraba a ser presidente, que él era socialdemócrata. La mentira se cuenta sola. Claramente Boric no es Chávez y el contexto chileno es distinto al venezolano, pero así como algunos presumen el auge del nazismo en Chile si gana Kast, resulta curioso el poco interés respecto al ideario que Apruebo Dignidad y su candidato tienen.

Si somos honestos, el ideario del socialismo del siglo XXI es el que promueve y ampara las tendencias cada vez más autoritarias del gobierno en Venezuela. Porque la exacerbación del control estatal sobre la vida social y económica, que promueve el socialismo, inevitablemente da lugar a las tendencias autoritarias y antidemocráticas de los regímenes socialistas.

Es el afán, propio del socialismo, de reemplazar casi por completo las lógicas del mercado por las del Estado para instalar “el régimen de lo público”, mediante un control férreo de la vida económica y social bajo la excusa de evitar los abusos e imponer precios justos, lo que da paso al autoritarismo gubernamental en desmedro del pluralismo político y social que son el fundamento de cualquier democracia. Porque el anhelo de crear una economía y una sociedad socialista no es otra cosa que aspirar a crear una economía y una sociedad militarizada. Y eso no tiene nada que ver con una socialdemocracia moderna.

Contrario a la vía socialdemócrata, el socialismo siempre ha terminado con los mismos resultados autoritarios. Porque la paulatina supresión de la libertad económica bajo la excusa de generar igualdad y justicia, da paso a la paulatina supresión de la libertad política bajo la excusa de defender la verdadera democracia. Eso, inevitablemente dará paso a la arbitrariedad, la miseria y la servidumbre generalizada. Si no cree esto, mire Venezuela o Nicaragua, que no son ejemplos de socialdemocracias modernas, sino de la aplicación del viejo socialismo, estatizante y anticapitalista.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


Comparte esta publicación:

 

"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

Súmate a la FPP Dona Suscríbete

 
Loading...

Cargando ...

Escríbenos a través de Whatsapp
¡Chatea con nosotros! 👋🏼