Censura

La humanidad se enfrenta a un peligroso virus, uno que no tiene consideración respecto a cuanto se lleve en su camino. Un germen inaudito de procedencia China que, sorprendentemente, no viene siendo el coronavirus. Propio de los autoritarismos, este virus no viene siendo otro que uno de los peores enemigos de la libertad: la censura. Mientras el mundo entero busca combatir al COVID-19, el gobierno chino no escatima esfuerzos en imponer restricciones a investigaciones que indaguen el origen de la pandemia. Solo luego de la respuesta de la dictadura el documento podrá ser revelado.

Vale recordar al doctor Li Wenliang, quien luego de advertir a sus colegas el posible brote de una enfermedad, hoy ya conocida, fue acallado por la policía ¿Qué garantías existen de que los documentos no sufran el mismo destino que el doctor? Pertinente es evocar las palabras de George Orwell: “Libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”.

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