Catolicismo y octubrismo

Ya veremos qué hace el Presidente Boric. Yo no sé si le he escuchado muchas veces que quiere ser el “presidente de todos los chilenos y chilenas”, o simplemente lo dijo una vez y reaparece como mono porfiado en mi cerebro. Esa frase corrige la famosa frase de Allende del 71: “tampoco soy el Presidente de todos los chilenos”, abundante en libros y hoy en memes. Boric lo admira mucho, así que veremos si maneja mejor otro de sus más famosos estorbos: su alianza con fanáticos. Al menos supongo que no enviará proyectos de ley para mejorar la raza de nuestros compatriotas, como hizo Allende. La eugenesia esos días era una moda, hoy estamos para otras.

Así como no ganó el octubrismo, tampoco ocurrió con el núcleo del “republicanismo”. Boric y JAK tienen sus méritos, obvio, y hay genuina sensibilidad ideológica en su voto, pero también movilizaron a mucha gente por los miedos que representaban: una regresión conservadora uno —no “fascista”, como le gustó alarmar a los santones—, y el Partido Comunista el otro.

No niego la posibilidad de que todo Chile vuelva a ser católico. Uno nunca sabe, quizás el país completo vuelva a obnubilarse ante apariciones de la Virgen y los ricos vuelvan a construir iglesias comprando el cielo. Tampoco niego una revolución islámica. Indonesia se convirtió de a poco en mayoritariamente musulmán. Sin embargo, lo veo poco probable, así que la gran votación de JAK no debería —ni puede— ser leída como una hegemonía antimoderna, que es lo que representa. Aunque a muchos les moleste, las religiones cristianas son en Chile el último bastión intelectual y cultural que sostiene los roles femeninos fijos que heredamos desde que vivíamos en las cavernas. Y fue justamente esa herencia lo que causó uno de los más grandes rechazos a su candidatura: el voto femenino (y eso que antes era un bastión conservador). Estas ideas deben reconocerse, pero relegarse —insisto, para los alaracos: no rechazarse—.

“Boric admira mucho a Allende, así que veremos si maneja mejor otro de sus más famosos estorbos: su alianza con fanáticos. Al menos supongo que no enviará proyectos de ley para mejorar la raza de nuestros compatriotas, como hizo Allende. La eugenesia esos días era una moda, hoy estamos para otras”

Además de las políticas sociales olvidadas en esta elección de eslóganes —y ojalá con focalización, que hasta el mismo Boric II reivindicó—, ya es hora de que se preocupen de la naturaleza y la ciudad: hay ya una preocupación espontánea por ellas debido a la destrucción causada por el crecimiento descontrolado. Pero el mismo fenómeno de secularización de la modernidad trae consigo, para bien o para mal, otras búsquedas: anclas más terrenales como amistades, diferentes formas de familia, la montaña, expresiones culturales o la misma política. No digo que los chucaos o los quillayes deban ser considerados iguales a nosotros —si es por eso, no podríamos hacer carreteras ni comer rosa mosqueta—; es simplemente entender que ha sido bueno limpiar el Mapocho, pero malo haber construido en los cerros de Santiago y haber destruido Quintero. Ya veremos qué ocurre. Y si tendremos, o no, una oposición igual de desleal que la que nos deja.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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