Cambios institucionales

Para hablar seriamente de cambios institucionales debemos advertir que los últimos cambios de esta naturaleza en nuestro país no han salido de acuerdo con lo previsto. En 2005, Ricardo Lagos acortó el periodo presidencial a 4 años.

Esto ha tenido un efecto nefasto al incentivar una oposición desleal por hacer coincidir las elecciones parlamentarias cola las elecciones presidenciales y, por ende, se gobierna durante una legislatura completa, cuando antes se gobernaba a lo largo de dos. Díez años después se cambió el sistema electoral con la promesa de tener un Congreso más diverso y colaborativo que, además, “no nos costaría un peso más”.

Estamos en presencia del peor Congreso de los últimos 30 años y que nos cuesta 15 mil millones de pesos adicionales al año. Si todos estos cambios han sido unas verdaderas chapuzas que en su tiempo se vendieron con gran pompa, ¿Qué nos dice que las actuales propuestas, como el semipresidencialismo, serán lo contrario?

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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