Cambio de rumbo

Ñuble ha concentrado buena parte de las miradas a nivel nacional, debido a los casos de contagios de Covid19 en la región más joven del país. Llama la atención el rápido ascenso en las cifras, que a más de alguno produjo una sensación de inestabilidad, angustia o aflicción. El contagio de autoridades, el caso del gimnasio y los irresponsables que burlan medidas como el toque de queda, han gestado un ciclón de problemas para la zona. Sin embargo, no todo está perdido ni tampoco aquello significa que no sea posible enmendar el rumbo.

Ñuble tiene todavía mucho camino por delante y esta adversidad que atraviesa es solo una oportunidad más de resiliencia, ante la cual como país tenemos un abultado currículum y experiencia.

Sucede que, se tiende de manera natural a pensar que estamos más cerca del abismo que nunca y que bastaría un mero empujón para caer en él. En realidad, todavía queda mucho por hacer y no hay que dejar posarse esa peligrosa percepción. Siguiendo al filósofo estoico Epicteto: “el hombre no está preocupado tanto por problemas reales como por sus ansiedades imaginadas sobre los problemas reales: De allí que veamos a personas que acaparan productos de higiene, saltan controles sanitarios o relativizan la importancia de franquear una u otra medida. Aquello hace suponer, que en el corto plazo, se adopten disposiciones más restrictivas y graves que las ya implementadas. Aún cuando eso ocurra, urge un cambio de rumbo en la población. En consecuencia, lo que debe primar es una actitud serena, que demuestre una debida comprensión del fenómeno y que, por tanto, sepa tomar los resguardos correspondientes. De lo contrario, no habrá política pública que aguante, ni sistema de salud que contenga la epidemia que enfrentamos. “Las dificultades dominadas son oportunidades ganadas” señaló el ex primer ministro británico Winston Churchill, y buena parte de ellas, pende del actuar de cada uno al interior de la compleja sociedad que habitamos.

Así las cosas, también influye una importante revitalización de las instituciones, cerrar filas detrás de las advertencias de la autoridad sanitaria y que quienes incumplan las normas sean procesados y sancionados por su reprochable actuar, no solo poniendo en riesgo su vida, sino que también la de los demás. Verter de legitimidad aquellas instituciones que se habían vaciado de ella, entre éstas las fuerzas de orden que también tienen un rol que jugar en esta crisis, aportará sin duda a contener que la crisis no se descalabre. También parece ser imprescindible tener un resguardo ante quienes intenten proponer soluciones simples a un problema extremadamente complejo. El escenario parece ser el predilecto para que algunos, motivados por la mezquindad que los caracteriza, busquen obtener réditos políticos actuando por fuera de los parámetros o instituciones. Urge un rechazo abrupto a este actuar pusilánime y que buscará siempre encontrar algún recoveco por el cual causar más daño que bien.

Ñuble tiene todavía mucho camino por delante y esta adversidad que atraviesa es solo una oportunidad más de resiliencia, ante la cual como país tenemos un abultado currículum y experiencia. Como ciudadanos hay mucho por hacer para el autocuidado, prevención y colaboración bajo esta pandemia. En ese sentido, la pelota está de ese lado de la cancha y no exclusivamente, aunque si sea relevante, en lo que geste el gobierno regional y nacional. Hagámonos cargo y estemos a la altura de las circunstancias, es momento de tomar el toro por las astas.

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